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columna-julian-200x90Por Julián Parra Ibarra

Sopa Azteca

Como no había ocurrido en ninguna otra elección en nuestro país, las redes sociales –particularmente facebook y twitter-, cobraron en México una gran importancia durante las campañas presidenciales de 2012, y su empleo masivo se dio particularmente  después del 11 de mayo de 2012, luego de la visita que el entonces candidato priista, Enrique Peña Nieto, hiciera a las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en el Distrito Federal.

Tras un manejo poco sensible en el tema del uso de la fuerza de su época de gobernador del Estado de México para desalojar a los habitantes de San Salvador Atenco que se oponían a la construcción del nuevo aeropuerto, los estudiantes no sólo abuchearon al entonces abanderado priista, sino que le mostraron su repudio con agresiones verbales.

Todavía peor, resultó la expresión de varios integrantes del equipo de Peña Nieto, que llamaron ‘acarreados a los estudiantes, cuya reacción fue organizarse en lo que luego se conocería como el movimiento ‘Yo Soy 132’ que tantos dolores de cabeza provocó a los priistas y particularmente al candidato Peña Nieto.

Los internautas experimentaron por primera ocasión en México, el poder de convocatoria y penetración de las redes sociales. Tras su uso masivo, escribe Raymundo Riva Palacio en su Manual para un nuevo periodismo, Desafíos del oficio en la era digital, las formas de comunicarse dieron un giro importante, aún entre los portales de noticias que habían desplazado a la radio en la inmediatez con que entregaban la información.

Con esa nueva forma de comunicación, además, las jerarquías quedaron borradas, “y en el más puro espíritu democrático, las palabras y las ideas de un ciudadano de la calle y una personalidad valen exactamente lo mismo”.

A partir de la campaña presidencial de 2012, menciona Riva Palacio, “las redes sociales, política y comunicacionalmente inexistentes en 2006, se habían posicionado como un vehículo de comunicación instantánea que rebasaba a los medios nacionales”, y refiere que la protesta estudiantil contra Peña Nieto, “cobró fuerza porque los estudiantes utilizaron twitter y Facebook para comunicar lo que había sucedido”.

Ante ello, menciona el periodista, “los medios tradicionales, rebasados por la difusión de los pormenores del evento, se vieron obligados, voluntariamente o en contra de sus deseos primarios, a darle cobertura y seguimiento  a lo que significó, se puede plantear, como hipótesis, ‘el Muro de Berlín’ entre los medios que operaban con las categorías del pasado y aquellos que en busca del futuro en el que caminaba la sociedad, comenzaron a cambiar sus formas de entregar la información”.

La tentación de los gobiernos de controlar, limitar y/o censurar el uso del Internet ha estado presente desde hace un buen tiempo. En México, quizá una de las primeras propuestas fue la que presentó en 2011 el panista Federico Döring, y que finalmente no encontró eco.

Pero a inicios del 2012 la situación se tornó complicada a nivel global, porque una iniciativa de ley propuesta por la Cámara de Representantes de Estados Unidos encendió la mecha, al plantear y votar la entonces conocida como la ‘Ley SOPA’, llamada así por las siglas de su nombre en inglés Stop Online Piracy Act, es decir la Ley contra la Piratería Online, y que presuntamente estaba encaminada a combatir la piratería, y a proteger los derechos de autor, aunque sus opositores afirmaban que promovía la censura además de que provocaría efectos secundarios.

La SOPA finalmente no pasó como estaba propuesta, y al día siguiente que fue desechada, el gobierno norteamericano emitió un comunicado en que subrayó su posición: que la Casa Blanca no apoyaría ninguna ley que afectara “la arquitectura fundamental del Internet”.

Sin embargo, tras los escándalos desatados por Edward Snowden al revelar que Washington espiaba no solo a enemigos, sino incluso a amigos y aliados, el debate de la reglamentación y uso del Internet se volvió a poner sobre la mesa, ante la propuesta de establecer un nuevo orden mundial para el uso del Internet, y se han pedido reglas que eviten el control norteamericano sobre la red.

Justamente en estos días se realizó en Brasil –cuya presidenta, Dilma Rousseff fue una de las víctimas de las espías de Estados Unidos, según las revelaciones de Snowden-, se llevó a cabo la ‘Net Mundial 2014’, en el que el  objetivo principal era sentar las bases para construir una gobernanza de de internet y definir cuáles son los derechos de los ciudadanos en el empleo y uso de la red.

En el evento, en el que participaron 80 países, es un foro en el que gobiernos y especialistas debaten sobre el futuro del Internet. Durante la apertura, la mandataria brasileña destacó que “el unilaterialismo es indefendible; no es democrática una Internet sometida a arreglos gubernamentales que excluyan a los demás sectores”.

El inglés Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web, para acabar pronto el padre de la Web, por su parte puntualizó que Internet, “es un servicio público esencial y debe estar considerado como tal, y aunque reconoció que hay fuerzas que buscan abusar de la red, solicitó que por encima de todo se preserve y garantice la libertad de expresión y la privacidad de los usuarios”.

Según el periódico El País, Inglaterra y Estados Unidos, han externado su preocupación por que se provoque una ‘balkanización de la Internet’, es decir, que se generen estándares y leyes locales o regionales que  bloqueen la actual libertad, aunque subraya que lo que para unos la libertad para otros es seguridad, y que con ese argumento, intentan controlar el Internet.

Todo este debate se da justo cuando en México se discuten las leyes secundarias de la Ley de Telecomunicaciones que, en tratándose del uso de la red, dicen los conocedores que es una copia fiel de la ley SOPA que ya probó su fracaso a nivel internacional, y que resulta atentatoria contra la libertad de expresión, lo que ha generado ya movilizaciones ciudadanas que han sido convocadas justamente a través de las redes sociales.

Todo indica que la ‘Sopa Azteca’ tampoco pasará, y aunque a la gran mayoría no le queda la menor duda de que más tarde o más temprano se tendrá que reglamentar el uso de la Internet sin que ello atente contra la libertad de expresión, en estos momentos resulta contradictorio que se pretenda controlar y restringir su uso, cuando estamos en uno de los países con mayor rezago tecnológico entre sus habitantes.

La limitación del acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicación, sería a su vez un grave obstáculo en el desarrollo de nuestros jóvenes frente a la competencia mundial. Salvador Hernández Vélez en su colaboración de esta semana nos recuerda que la competencia de los egresados por los empleos es también mundial, y nos aporta datos muy interesantes:

“Entre 1975 y 2007, en 32 años, el número total de estudiantes de educación superior en el mundo pasó de 40 a 150 millones. Hoy, siete años después, se estima en más de 200 millones. (…) Del total mundial de jóvenes entre 25 y 34 años que poseen un grado universitario, el 18 por ciento corresponde a China, Estados Unidos de América; en segundo lugar con el 14 por ciento, y empatados con el 11  por ciento India y Rusia. México ocupa el octavo lugar con el 3 por ciento”.

Imagínese si todavía encima se limita o restringe el uso del Internet.

 

latraplana@gmail.com

Twitter: @JulianParraIba

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