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Plantean sancionar también a tíos o abuelos por alienación parental

Propone diputado Gerardo Aguado castigar la manipulación psicológica para genera odio de un niño hacia sus progenitores

UNIMEDIOS/NADIA BALLESTEROS

Saltillo, Coahuila. 27 de mayo de 2020.-  Aquella persona, incluyendo tíos o abuelos, que de manera reiterada manipule a un menor de edad para generarle odio o rechazo hacia algunos de sus progenitores, podría ser sancionada y perder los derechos de patria potestad, guarda y custodia, en caso de tenerlos, al considerarse esta práctica como violencia familiar, de acuerdo con la iniciativa presentada por el diputado Gerardo Aguado Gómez.

En materia legislativa, este fenómeno, también reconocido como alienación parental, se refiere a la conducta del padre o la madre, quien por medio de manipulación sicológica, induce o estimula el odio y el rencor en el menor hacia el otro progenitor.

“Si no hay motivo legal, sentencia o disposición administrativa que impida el contacto entre familiares, léase cualquier tipo de familiares entre sí, las relaciones no pueden ser impedidas o alienadas por nadie, ya que de hacerlo, estaríamos ante un escenario ilícito civilmente hablando, o delictivo, trasladada esta circunstancia a la materia penal y configurada como delito”, se lee en el documento.

La propuesta de Aguado Gómez busca adicionar un párrafo al artículo 251 del Código Penal de Coahuila, para quedar como sigue:

“Las mismas sanciones se aplicarán a las personas que manipulen de forma reiterada a un menor de edad para generarle odio, rencor, rechazo o distanciamiento de algunos de sus progenitores o de ambos; entendiendo por reiteración la acción constante y frecuente de parte del sujeto activo del delito en perjuicio de los intereses del menor y del progenitor o familiar afectado; en su caso, procederá además la perdida de los derechos de patria potestad, guarda y custodia, cuando el sujeto activo sea el titular de los mismos”. 

“En cualquier caso, al agente se le sujetará como medida de seguridad, a tratamiento psicológico especializado, que en ningún caso excederá del tiempo de la pena de prisión impuesta, independientemente de las penas que correspondan por cualquier otro delito que resulte”.

“La educación o formación de una persona menor de dieciocho años, no será en ningún caso considerada justificación para cualquier forma de maltrato”.

De acuerdo con la iniciativa presentada por el legislador del Partido Acción Nacional, a decir de la Asociación Padres Divorciados. A. C., un 30% de los casos de divorcio tienen que ver con situaciones relacionadas con la alienación parental, un mecanismo de defensa, de ataque y de manipulación de los padres, en el cual, uno de los dos utiliza al hijo o hijos  para obtener o generar entre otras cosas:

Beneficios económicos; venganza de tipo emocional y sicológico en contra de la pareja o cónyuge; generarle perjuicios o daños legales al otro progenitor; privar de sus derechos de custodia al padre o a la madre, según sea el caso; privar de su derecho a la convivencia familiar al otro cónyuge;  privar del mismo derecho a los hijos en relación a uno de los progenitores.

En muchos casos también se busca generar odio y desprecio en los hijos hacia uno de los progenitores; incluso obtener victorias legales en procesos o juicios del orden familiar como lo son: el divorcio, pensión alimenticia, custodia, patria potestad y otros.

“Debe anotarse que en un reducido número de casos la manipulación de este tipo no proviene de alguno de los padres, sino de quienes tienen por disposición legal la custodia del menor, como pueden ser los abuelos. En otros casos menos frecuentes, la inducción al odio puede provenir de terceros que no tienen la custodia del menor; pero sí contacto con éste debido al parentesco”, afirma la iniciativa.

De acuerdo con especialistas, la manipulación parental en los menores genera consecuencias de largo plazo y devastadoras en muchos aspectos, pero; principalmente, en cuanto a la destrucción de los lazos y vínculos de afecto, respeto y amor entre padres e hijos; lazos que deben o deberían mantenerse por siempre.

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