A Jessica Ayala, con mucho cariño

La vida está llena de pérdidas. Desde pequeños nos vamos despidiendo de innumerables momentos, épocas, amigos, familia, trabajos, y también creencias.

La primera pérdida que tuve de manera consciente fue el cambio de Durango a Torreón y dejar mi niñez en la tierra de los alacranes. Mi niñez, entre momentos familiares, clases de ballet, de danza, de flamenco, festivales, tardes en la casa de la cultura, las amigas de primaria.A Torreón llegué a empezar de nuevo, en plena adolescencia, con los primeros brotes de acné, los brakets, el carácter difícil, el cabello corto y compañeras nuevas. Fue duro volver a empezar. Pero lo hice.

Otra de las pérdidas más significativas ocurrió cuando dejé la facultad y empecé a trabajar. «Ahora si viene la vida de verdad», recuerdo que nos dijo un profesor.
Ahora no era «jugarle» al reportero, era trabajar y luchar por conseguir un puesto en uno de los periódicos más importantes de la Laguna en aquel entonces. Porque antes así era, tenía que ganarse una las cosas, a pulso.

Otro de los momentos que me marcaron fue la pérdida de Blacky, nuestra mascota, un perrito french poodle color negro que duró con nosotros cerca de 10 años, pero luego una tarde que salió a dar un paseo ya no volvió. Ya estaba viejito.

En mi corazón siento que se fue a morir a otro lado para que no lo viéramos porque sabía cuánto lo amábamos.
Tenía una conexión con él muy profunda. Blacky era capaz de sentir lo que yo sentía y yo de soñar cosas que a él le pasaban.

Una de las pérdidas de las cuales una como hija no se repone, al menos no por completo, es del divorcio de los padres.
La fractura de la familia y luego el cambio de la dinámica. Es duro luchar contra esa nostalgia que siempre te acompaña: los momentos felices, los juegos entre hermanas, los viajes en familia, las tardes con mamá…
Pero hoy a más de diez años fuera del terruño pienso que todo eso ha valido la pena, porque nos hemos atrevido a ser fuertes y a vencernos a nosotros mismos.

Y aunque el cambio de ciudad fue por decisión propia esto conlleva pérdidas, vas dejando atrás los amigos, los antiguos pasatiempos, algunas fechas importantes, celebraciones en familia y creencias que te limitaban. Hay muchos días en soledad, pero también momentos que atesoras en tu corazón.
Ya no eres la misma persona después de vivir tantas cosas. Llega un momento en el que aprendes a adaptarte a los cambios, aunque de momento lo olvides, es algo que ya sabes hacerlo.

Esta última pérdida de hace un año y medio ha sido un parteaguas, pero hoy por hoy creo que no es más importante que las anteriores. Y cuando digo esto me siento liberada.
Que claro que dolió porque mi ex novio, ha sido el único  de mis parejas, con quien me atreví a compartir mi espacio todos los días, el único que se atrevió a vivir conmigo en otra ciudad que no era la suya. Que no le importó tener a una mujer que no encajaba en sus estándares, pero aún así no se quiso ir de mi lado hasta que decidimos poner punto final.

Se acabó la esperanza de tener un futuro juntos, la idea de que «iba a cambiar», el luchar aunque muchas veces remé sola contra corriente… Con él se fueron todas las expectativas, se fue un pedacito de mi corazón.

Pero lo que pocos nos dicen es que después de una pérdida, cualquiera que sea, viene la oportunidad de reinventarnos. Ya lo hemos hecho anteriormente y es momento de hacerlo.
Y justo viene muy a tiempo la palabra «reinventarnos» en estos días de pascua, porque tenemos la oportunidad de hacerlo, de sanar y de dejar ir lo innecesario.

Es como si en nuestra pérdida fuéramos una oruga que después de un tiempo está lista para ser una mariposa y se reinventa. Sí, eso es.

Por UNIMEDIOS DIGITAL

Agencia de Noticias fundada en noviembre de 2011 como un medio de información digital. Primer lugar en el Concurso Nacional Coberturas Periodísticas #PeriodistasContraLaTortura en 2022 organizado por Documenta. Dos premios estatales de Periodismo 2016 y 2018 en Coahuila en la categoría de Reportaje.

Un comentario en «Reinventarse después de la pérdida»
  1. Si alguien hay resiliente eres tú, has sabido EVOLUCIONAR. Gracias por la reflexión acerca de las pérdidas, que todos tenemos.
    Okashi Velasco

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