Saltillo, Coahuila.– En un espacio donde las voces de la niñez fueron escuchadas y valoradas, la Fundación Luz y Esperanza llevó a cabo la semana pasada el ciclo de pláticas-taller “El Club del Buen Trato”, una iniciativa orientada a enseñar a niñas y niños a reconocer la violencia y construir relaciones basadas en el respeto.
Durante las sesiones se abordaron temas fundamentales como el concepto de violencia, la identificación de emociones, los distintos tipos de violencia y la importancia de no normalizar conductas que vulneran la integridad de las personas. A través de una metodología lúdica y participativa, las y los asistentes trabajaron con herramientas y técnicas de autorregulación emocional.
Las actividades se realizaron del 21 al 24 de abril en el Centro Externo de Atención, dirigidas a niñas, niños, adolescentes y sus madres, con el objetivo de fortalecer habilidades emocionales y promover entornos libres de violencia.
“En este espacio, las niñas, niños y adolescentes aprendieron que existen diferentes tipos de violencia, como cuando alguien empuja o golpea (violencia física), cuando se dicen palabras que hieren (violencia verbal), o cuando se hace sentir a alguien menos importante o se le ignora (violencia emocional). Asimismo, se promovió la importancia de cuidar de sí mismos y de las demás personas, fomentando relaciones basadas en el respeto, la amabilidad y la empatía”, comentó la psicóloga infantil Mónica Zúñiga.
Como parte de su labor, la Fundación Luz y Esperanza reiteró que contribuye a la atención de esta problemática mediante acciones permanentes en su Centro de Atención Externa y refugio, implementando estrategias orientadas a limitar el impacto de la violencia en la población que atiende. En este sentido, y en el marco del Día del Niño, se desarrollaron estas pláticas-taller como un espacio seguro para aprender, hacer preguntas y compartir, en el que se promovió que todas y todos merecen sentirse escuchados, protegidos y valorados.
Asimismo, se impulsó la construcción de redes de apoyo y estrategias de autocuidado, además de reforzar mensajes clave de seguridad y autoestima. Como parte del cierre, se realizaron actividades de cuentacuentos que facilitaron la identificación de situaciones de violencia, seguidas de espacios de diálogo y convivencia.
La Fundación Luz y Esperanza destacó que la violencia en el hogar impacta profundamente en el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes, por lo que resulta fundamental generar espacios seguros donde puedan expresar sus emociones, aprender a identificarlas y desarrollar herramientas para su bienestar.
“Estas acciones formaron parte del compromiso permanente de la organización por atender las consecuencias de la violencia familiar a través de su Centro de Atención Externa y refugio, impulsando estrategias que contribuyan a disminuir la normalización de la violencia desde edades tempranas”, sostuvo la psicóloga infantil Mónica Zúñiga, quien acompañó el proceso formativo de las y los participantes.
Con este tipo de iniciativas, la Fundación Luz y Esperanza reafirmó su labor en la promoción del buen trato, el respeto y la construcción de entornos protectores para la niñez.

