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Saltillo

Persisten barreras de accesibilidad para personas con discapacidad

Las personas con discapacidad aún enfrentan barreras físicas, informativas e institucionales, además de prejuicios sociales que dificultan el ejercicio pleno de sus derechos.

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Las banquetas deterioradas, la falta de rampas, las dificultades para acceder a información y los prejuicios sociales siguen representando barreras para que las personas con discapacidad ejerzan plenamente sus derechos, advirtió Erasmo Ramos Gil, director de Inclusión de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC).

“La discapacidad no es la persona, la discapacidad es el entorno. El entorno es lo que discapacita”, expresó al explicar que las limitaciones no deben atribuirse únicamente a las condiciones físicas de las personas, sino también a los obstáculos que encuentran para desenvolverse en igualdad de oportunidades.

Señaló que la accesibilidad física continúa siendo uno de los principales retos, debido a que adaptar calles, banquetas y espacios públicos requiere inversiones de los gobiernos estatal y municipales.

“Hay hoyos en las calles, en las banquetas, pues el reparar todo eso a que quede de manera accesible, pues cuesta”, indicó.

Ramos Gil explicó que las barreras también pueden ser institucionales, de información o relacionadas con actitudes, prejuicios y estereotipos, por lo que no basta con adecuar la infraestructura si persisten prácticas que dificultan la participación de las personas con discapacidad.

Como ejemplo, mencionó que una persona adulta mayor con alguna deficiencia motriz podría desplazarse con bastón, andador o silla de ruedas si contara con rampas y espacios adecuados, sin que su condición le impidiera ejercer sus derechos.

El funcionario destacó que la CDHEC mantiene capacitaciones constantes dirigidas a servidores públicos, estudiantes y ciudadanía para promover el trato digno, el respeto y la inclusión.

Reconoció que muchas conductas inadecuadas no necesariamente responden a una intención de discriminar, sino al desconocimiento sobre cómo interactuar con personas que presentan distintas discapacidades.

Por ello, consideró que, mientras las adecuaciones físicas requieren presupuesto, avanzar en el respeto y la sensibilización depende también de fortalecer la cultura de inclusión.

“Cuando hablamos de inclusión hablamos de igualdad de oportunidades, hablamos de participación de toda la gente”, puntualizó.