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Salvador Hernández Vélez

Por Salvador Hernández Vélez

Para Ana, por ser tan aventada

Hace días una pareja de amigos médicos que viven en Saltillo, fueron de fin de semana a la Perla del Guadiana, la ciudad capital del estado de Durango. Ella es del vecino estado y en su visita a familiares les comentaron que el puente Baluarte quedó impresionante. Los invitaron a admirarlo el domingo por la mañana, antes de su regreso a casa.

Es el puente atirantado más alto del mundo,  localizado en los municipios de Pueblo Nuevo, Durango y Concordia, Sinaloa. Se encuentra en la autopista Durango-Mazatlán. Tiene una longitud de mil 124 metros, de los cuales 520 están atirantados. Está a una altura sobre el río Baluarte de hasta casi 403 metros.

En Mapimí, Durango también existe el puente colgante de Ojuela, construido sobre una hondonada de 95 metros de profundidad, mide 318 metros de largo y 1.80 metros de ancho. Se utilizaba para transportar la extracción del mineral de la mina de San Rita, al pueblo de Ojuela. Goza de una majestuosa presencia en medio del semidesierto de la Comarca Lagunera y fue montado a finales del siglo 19.

Me contaron Ana y su esposo Julio que salieron temprano a ver esta majestuosa obra de ingeniería, acompañados de familiares de ella. Admiraron el paisaje en la nueva autopista a Mazatlán que, según dijeron, no tiene curvas.

Recorrieron el puente, tomaron fotos y bajaron algunos tramos para gozar de su estructura. Los 16 tirantes de acero definen unas curvas catenarias sobre las que se soporta casi la mitad del puente. Los pilares que sostienen el puente son verdaderamente imponentes.

Luego alguien propuso que fueran a  Mazatlán. Mis amigos no querían, pues tenían que regresar en ese mismo día hasta Saltillo. Insistieron argumentando la cercanía y que solo pasarían por un café. Así lo hicieron.

Antes de esta autopista y, por supuesto, de que estuviera el puente Baluarte, era impensable hacer una propuesta como esa: ir de Durango a Mazatlán solamente a tomar un café. Antes, transitarla llevaba por lo menos siete horas, recorriendo tramos muy sinuosos y en consecuencia peligrosos, amén de disfrutar de paisajes admirables. Hoy día se recorre en un tiempo como el que se utiliza para ir de Saltillo a Torreón.

El sueño de construir las vías del ferrocarril de Tampico a Mazatlán se quedó trunco en la sierra entre Durango y Mazatlán. Ahora sí Torreón, que es el cruce de la vía de México-Ciudad Juárez con la vía Tampico-Mazatlán, cuenta con vías que pueden ser transitadas en menor tiempo.

La Laguna debe en gran parte su desarrollo a la construcción de las vías del ferrocarril a finales del siglo 19. Por ello en la Revolución Mexicana Torreón fue tomado varias veces por las diferentes fuerzas que participaron en esa contienda. Era, como hoy, un punto clave de comunicación.

Los laguneros que tenían que transitar todo el día para ir a Mazatlán, hoy lo pueden hacer en menos tiempo. No solo para ir a tomarse un café o unas chelas bien heladas, ahora esta vía de mayor rapidez permitirá el flujo comercial de una forma más expedita. Esto es para La Laguna otra gran oportunidad en pleno siglo 21 para impulsar el desarrollo de la misma.

El auge algodonero de La Laguna a finales del siglo 19 y principios del 20 tuvo como motor de impulso el ferrocarril. Éste permitía el flujo de algodón a los centros comerciales textileros, tanto nacionales como extranjeros, de una forma más rápida y segura. Mazatlán, como Manzanillo, son puertas de entrada del comercio chino hacia el este de los Estados Unidos de América.

Ahora La Laguna no puede apostar su desarrollo al algodón, pues el sector primario de la economía en esa región representa menos del 10 por ciento. Los sectores comercial y de servicio, así como el industrial, simbolizan más del 90 por ciento. El sector comercial y de servicios ocupa el primer lugar.

Con base en estas obras de infraestructura y la nueva vocación económica de La Laguna, se debe construir la nueva estrategia de desarrollo que tanto demanda esta región de Coahuila. Los grupos empresariales, en sinergia con los tres niveles de gobierno, cuentan con los instrumentos para aprovechar que, incluso ahora, se pueda ir a Mazatlán por una taza de café, como lo hizo Ana.

jshv0851@gmail.com

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