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Una de maestros

A mi gran amigo Augusto Ávalos Longoria, quien en días pasados sufrió la  pérdida de su señora madre. Un abrazo con mucho cariño para toda la familia

Por Julián Parra Ibarra

Con motivo de un aniversario de la promulgación de la Independencia de México, la maestra del grado segundo de educación preescolar, les pidió a sus alumnos de tarea que les pidieran ayuda a sus papás para hacer una investigación de la importancia tan relevante que había tenido el ferrocarril en la lucha independentista.

Uno de los niños con sus propias palabras le respondió: “Achis maestra, pero en la independencia no había ferrocarril”. La respuesta fue inmediata: “Como no, y entonces en qué se transportaban las adelitas”. Extrañado el niño, le explicó pacientemente: “No, mire maestra, eso fue en la Revolución, en la Independencia todavía no había trenes”.

La historia es real, a su corta edad, el pequeño le dio una breve clase de historia a la maestra del segundo grado de lo que tradicionalmente le llamamos kínder.

En la universidad, el maestro recibió algunos trabajos que pidió a los estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación, que tenían que ver con la redacción. Asombrado, al momento de ofrecer los resultados, dijo con tono serio y con cara de decepción:

“No me explico cómo con esta redacción y ortografía, pudieron llegar hasta aquí. Si yo hubiera sido su maestro en la preparatoria, la secundaria y la primaria, me moriría de la vergüenza. Y si a mí me hubiera tocado ser su maestro en esos niveles, los hubiera regresado hasta la preprimaria para que aprendieran a escribir”.

También este caso es real.

Con ese par de pequeños botones de muestra, se puede entender, que no justificar, que luego de revelarse los resultados de la Primera Evaluación Universal Docente, los maestros que se sometieran a ella hayan salido tan más calificados, con un 5.8 de promedio. Lo cual resulta vergonzoso, pero también muy preocupante.

Aunque los funcionarios de las secretarías Federal y estatales y –obvio- la dirigencia sindical han tratado de maquillar la situación y tratar de dar explicaciones para justificar el bajo nivel de conocimientos de los maestros, lo cierto es que a nadie puede dejar tranquilo ni con cara para tratar de disimular que todos los maestros que participaron en la Evaluación necesitan apoyo complementario y algunos requieren atención urgente y prioritaria.

No hay que ser genios ni brujos para entender cómo andarán las cosas, si  los rubros en los que fueron evaluados son tan básicos como el desarrollo personal para la convivencia, cómo saldrían en otras materias, como las matemáticas, tradicionalmente el ‘coco’ de la mayoría de los alumnos.

Sobre el tema, vale la pena desmenuzar una serie de detalles, entre ellos el hecho de que al no ser obligatorio, entran los que voluntariamente quieren saber cómo andan o los que, persiguiendo un mejor salario, siguen su capacitación en la carrera magisterial.

Por ello, solamente se evaluó a 264 mil 379 mentores de los 503 mil 170 programados, pero de este total apenas representan tres de cada 10 maestros que están en el servicio educativo del sector público del país, gracias en mayor medida al bloqueo y a la oposición del SNTE que en muchos casos sancionó o al menos amenazó con sancionar a los maestros que tenían intenciones de inscribirse en la Evaluación Universal.

Además, sólo se inscribieron ¡quienes se habían preparado para la evaluación! Por fortuna, y esto hay que subrayarlo, no todos los maestros de México se encuentran en estas condiciones, también los hay que se preparan todos los días, constantemente para estar mejor capacitados y enseñar mejor a nuestros niños.

¿Por qué el rechazo del SNTE a esta prueba? Quizá porque la cúpula sindical sabía perfectamente lo que iba a pasar, y lo que a nadie debería extrañar, en un país en el que de cada 100 pesos que el gobierno invierte en educación, 90 se van al pago de nómina magisterial y poco o nada en los alumnos.

Tristemente vemos que con ese promedio –que es reprobatorio aquí y en China y en la Conchinchina, aunque traten de disfrazarlo- de 5.8, todavía peor, entre los peor evaluados están además de Guerrero y San Luis Potosí, el estado de Coahuila. Si, otra vez aparece nuestro estado en información negativa, y duele, claro que duele.

Entre los mejor evaluados aparecen  Colima, Aguascalientes y Baja California Sur. Y se envidia, claro que se envidia.

Volteando a nivel local, uno se explica por qué las cosas están como están en materia educativa en el País, porque los procedimientos empleados aquí, se entiende que son los que se utilizan en todo el territorio nacional.

Me explico, hace apenas unos días el gobernador de Durango, Jorge Herrera Caldera, estuvo de visita en La Laguna y su área de comunicación social envió un comunicado cuyo encabezado más o menos decía que los maestros de La Laguna le ‘daban un 10’ al gobernador, y justamente los calificadores fueron los beneficiarios de recibir mil 700 laptops como parte del Programa de Apoyo de Tecnologías Educativas y de la Información para Docentes de Educación Básica en la región.

¿Y sabe a qué manos fueron a parar esas computadoras? A las de las esposas, novias, amantes, hijos, sobrinos, primos, cuñados, ahijados, vecinos y amigos de los líderes magisteriales. Todos los delegados sindicales salieron con su premio, sin haber cumplido con las horas de capacitación que supuestamente se exigían para tener acceso a las Laptops.

¿Pero si tú ni siquiera estás inscrita en los programas de capacitación, cómo te dieron computadora? Le preguntaron a una beneficiaria, y cínicamente contestó: “No, pero tengo una amiguita que metió mis datos” ¿Y los maestros que sí se preocupan por seguir su capacitación? Ah, a esos los llevaron para que le aplaudieran al Gobernador y le dieran ‘un 10’ de calificación.

Por eso está la educación en México como está.

jparrai@yahoo.com.mx

laotraplana@gmail.com

 

 

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