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Tiempo de desmarques

A LA BASCULA

Por Julián Parra Ibarra

Recientemente en el espacio de Pepe Cárdenas en Radio Fórmula, le escuché decir a Rafael Cardona, autor de la columna ‘El Cristalazo’, que el ex presidente Vicente Fox Quesada, acostumbraba a organizar en la ‘Fundación Fox’ en su rancho San Cristóbal, en San Francisco del Rincón, Guanajuato, conferencias, eventos de capacitación, talleres, dirigidos a funcionarios y trabajadores de las diferentes dependencias del gobierno federal.

Su ‘modus operandi’ era enviarle a los secretarios, directores y mandos superiores, la invitación para su gente, con fechas, horarios, itinerario y toda la cosa, lo cual no tiene nada de anormal.

El asunto es que jamás ofrecía el producto, ni solicitaba autorización a los funcionarios de alto nivel, pero eso sí secretarías y dependencias le tenían que pagar religiosamente el monto de sus ‘servicios prestados’. Es decir, les enchalecaba ‘voluntariamente a huevo’ sus famosos cursos y conferencias.

Cuando en alguna ocasión alguno de los titulares de las dependencias se opuso, primero a enviar a su gente porque no estaba programado, y a pagarle después porque no estaba presupuestado, el ‘amigocho’ Fox se quejó amargamente con su sucesor. “Ese no es un trato que se merece un ex presidente”, contó Cardona que reclamó el hombre de las tepocatas y las víboras prietas.

En 2004, los hijos de Martha Sahagún, Manuel y Jorge Bribiesca adquirieron de manera fraudulenta mediante una subasta del Instituto de Protección del Ahorro Bancario (IPAB) manipulada para beneficiar a los hijos de la ‘pareja’ presidencial, la compra en 12 millones de pesos, una cartera vencida cuyo valor real era de mil 250 millones de pesos.

El pasado jueves, el diario La Jornada narra en voz del ex legislador Jesús González Schmall que “con el respaldo político y la ‘recomendación’ administrativa de Marta Sahagún, los hermanos Manuel y Jorge Bribiesca, y el tío de éstos, Guillermo Sahagún Jiménez, ‘se catapultó la empresa Oceanografía a través de una red de delincuencia organizada en la que participaron los familiares de aquel Presidente de la República’ (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/06/politica/009n1pol).

Junto con la guanajuatense Martha Lucía Micher, del PRD, González Schmall encabezó en la Cámara de Diputados la Comisión Investigadora de la empresa Construcciones Prácticas y su vinculación con los hermanos Sahagún Bribiesca, que finalmente no logró los resultados que se pretendían, porque se tejió, ahora se sabe, una red de corrupción para proteger a los hijos de ‘la pareja presidencial’, de la que se habría visto beneficiado también el ex esposo de Martha Sahagún, Manuel Bribiesca, a quien Pemex le otorgó contratos como proveedor, a través de un hospital de su propiedad en Celaya, Guanajuato.

Las huellas del paso de los Bribiesca Sahagún fueron seguidas en al menos 10 secretarías de estado según los reportes de la Comisión Investigadora encabezada por Micher y González Schmall, y en dependencias como Infonavit, el Fovissste, Petróleos Mexicanos, Luz y Fuerza del Centro, Aeropuertos y Servicios Auxiliares, hospitales del sector Salud, el DIF, la agencia mexicana de noticias, Notimex y hasta la oficina de la Presidencia de la República (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/05/politica/002n1pol).

De acuerdo con La Jornada, el último día del gobierno de Vicente Fox, el 30 de noviembre de 2006, pese a todas las pruebas que le fueron presentadas, decidió no ejercer acción penal en contra de Manuel y Jorge  Alberto Bribiesca Sahagún, con el argumento de que los diputados que interpusieron en su momento una denuncia penal, “no acreditaron haber sido afectados por los negocios de los hijos de Martha Sahagún”. (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/05/politica/002n2pol)

El asunto de Oceanografía que explotó como bomba y que ha tenido una gran oleada entre los medios de comunicación, promovida inicialmente desde el gobierno tras la denuncia del mega fraude interpuesta por City Group, y en el que otra vez aparece la figura y nombre de los Bribiesca Sahagún; ahora para el gobierno federal resulta que ese es un problema y un fraude entre particulares, según el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, con todo y que inicialmente el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam declaró que en el caso había lavado de dinero.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong rechazó que el asunto se trate de una cacería de brujas, ni exista persecución política en contra de funcionarios de la administración de Vicente Fox Quesada, y que el de Oceanografía es “un asunto de preservación del Estado de Derecho”.

Pudiera ser que finalmente ni por el caso del tráfico de influencias desde el IPAB y todas las dependencias durante el gobierno foxista –y el calderonista-, ni ahora por el asunto Oceanografía, los hijos de Martha Sahagún vayan a pisar la cárcel –porque, “ese no es un trato que se merece un ex presidente”, diría Fox- pero puede ser que sea ésta la coyuntura que encontró la actual administración para sacudirse de todas las trapacerías del ex presidente, su actual esposa y la familia de ésta. Total, dicen que cada perro tiene su estilo para sacudirse las pulgas.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha venido dando pasos en su segundo año, para lograr desmarques con todos los personajes que le pudieran meter ruido o hacerle sombra a su administración.

Por ello no es casual lo que está pasando con los hijastros del ex presidente Vicente Fox. Pero las cosas podrían tomar un rumbo distinto si no adoptan una actitud como la que asumió en 1989 el entonces líder del magisterio mexicano, Carlos Jongitud Barrios, cuando empezaron a multiplicarse las movilizaciones de la disidencia magisterial.

Acababa de pasar el ‘Quinazo’, y el dirigente de los maestros le presentó al entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari su renuncia a la dirigencia magisterial con una frase que históricamente se le ha atribuido que dijo: “Señor Presidente, yo con dos cachetadas tengo. Aquí le entrego el Sindicato”.

Si los Fox, los Sahagún y los Bribiesca tienen con dos cachetadas y apaciguan sus ansias de seguir lucrando a costa de todos los mexicanos, la cosa puede parar ahí. En caso contrario, bien podría ocurrir un ‘Quinazo’ o un ‘Elbazo’. Además este caso es un excelente pretexto para sacudirse al ex presidente que cree seguir teniendo derechos sobre el actual mandatario por todas las expresiones o manifestaciones en favor de su candidatura desde la época de las campañas presidenciales, aún a costa de colocarse en contra del PAN, el partido que lo llevó al poder.

Hay algunos otros personajes aún de su propio partido, que se creen intocables y con derechos sobre Enrique Peña Nieto presidente. Aguas, este parece ser el tiempo de los desmarques, así sean con la brusquedad que sea necesaria aplicar para que el desmarque pueda ser entendido por todos, y los que tengan que ver con ellos entiendan que ‘con dos cachetadas tienen’.

Un par de ejemplos de ‘violencia inecesaria’, como dirían en el futbol americano, son los encarcelamientos de Raúl Salinas de Gortari al inicio del gobierno de Ernesto Zedillo; y el de Elba Esther Gordillo al arranque del de Enrique Peña Nieto.

¿Lo entenderá Vicente Fox y su familia así, tendrán suficiente con dos cachetadas, o se arriesgarán a ir más allá de la delgada línea roja?

laotraplana@gmail.com

Twitter: @JulianParraIba

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