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Quinn predicó con el ejemplo

Quinn predicó con el ejemplo

  • Su legado de amor y caridad sigue presente

POR JUAN BOSCO TOVAR GRIMALDO

La construcción en obra negra, con losa nueva, reflejaba el cansancio en el cuerpo de aquellos hombres que a fuerza de sus manos la hicieron posible. ¡Herejes, desconsiderados! -Aquellos no alcanzaban a comprender porque eran señalados de esa manera, se aprestaban al merecido festín, su bien ganada carne asada.

Lo que ellos no alcanzaban a entender es que su jornada era realizada en pleno Viernes Santo. El hombre aquel se acercó, se aprestó a concluir con ellos la dura jornada en la “macabra” y les invita a disfrutar del alimento. “Todos los días les vi compartir entre sí su lonche, ¿saben que todos los días comen frijoles? Hoy es un día especial, hoy pueden comer carne, tal vez mañana volverán a la misma dieta.

Su ropa y su cara cubierta de polvo también reflejaba el sacrificio del duro trabajo de construir un templo. Junto con los albañiles se dispuso a degustar del platillo, prohibido por la Cuaresma.
La que más tarde sería la capilla, ahora parroquia en la colonia Universidad Pueblo, fue parte de ese legado de 15 construcciones similares en los arrabales de Saltillo, su palabra de amor, de fe y esperanza nunca tuvo fin, era la misma que llevaba a todas las rancherías de Saltillo, Arteaga, General Cepeda y Parras.

Su intento de comunicarse en un idioma que todavía le era desconocido lo cambió por una sonrisa, el lenguaje del amor de la caridad y la bondad.
De ascendencia irlandesa, se formó en Inglaterra y en 1955 llegó a Jacksonville, Mississippi, para hacerse cargo de las misiones que se preparaban de Estados Unidos al mundo. Decidió vivir en Saltillo, llegó en enero del 69 al Santuario de Guadalupe, después fue nombrado párroco de la Iglesia del Perpetuo Socorro y de ahí su peregrinar por las colonias más pobres de Saltillo, en su andar también le recuerdan por los ejidos y las comunidades rurales de esta ciudad.

La palabra solidaridad le acompañó siempre, para llevar esperanza, material, bendiciones y despensas a las familias menesterosas; además de los sacramentos, alimentó al hambriento y dio cobijo siempre a quienes lo necesitaron.
Una misión que sería de apenas un año, lo convirtió en casi tres décadas de llevar el evangelio y de predicar con el ejemplo de la humildad en los corazones de las familias más pobres. “Pedía siempre para los demás, y jamás dejó nada para sí mismo. Se entregó en un compromiso que fue más allá de su formación teológica, dejó salir su amor propio hacia su semejante. Señoras, niños, ancianos y todos buscaban su bendición, como un consuelo a su condición de pobreza y siempre estuvo a su lado.

Irlandés de nacimiento, norteamericano de adopción y saltillense de corazón, a 20 años de su partida terrenal, el legado de amor al prójimo sigue vivo y la esperanza de convertir a las familias de paracaidistas en dueños de sus propias casas, es ahora una realidad, sus palabras se quedaron labradas en los corazones de quienes escucharon su mensaje de homilía en aquellos tejabanes que convirtió en casas dignas y en aquellos solares, donde ahora se encuentran las 15 capillas que construyó en Saltillo.

A él, al único sacerdote que predicó con el ejemplo de la humildad, que se dio a sí mismo para ayudar a los demás y que ha dejado un legado de esperanza, de amor y de solidaridad, el inolvidable Padre Patricio F. Quinn.

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