De Cuentos y CuentasPor: Arturo R. Zamarrón

Se dice que la Quimera era un animal fantástico, con cabeza de león, cola de dragón y de su boca expulsaba llamas, era reverenciada y temida en la antigüedad, sin embargo, no hay pruebas de su existencia por lo que ha quedado  en la historia como algo fabuloso pero ilusorio.

 Pemex está íntimamente ligada al desarrollo histórico del País desde hace siete décadas.

 La decisión de nacionalizar las diferentes compañías de petróleos que existían en el país en 1939 se debió en su momento a varios factores que se conjuntaron como lo fue la Segunda Guerra Mundial,  pero el principal objetivo fue tener un Estado centralizado que tuviera bajo su “manto” el control de los principales factores de la producción como era el caso del petróleo, el agua, la electricidad, etc.;  Fue precisamente con estas  medidas que se permitió incentivar el desarrollo industrial del país permitiendo y fomentando que inversionistas nacionales pudieran crear empresas  y trasformando  la fisonomía del país de ser predominantemente agrícola antes de la Revolución Mexicana  a ser  un país  industrializado hacia finales de los años 50´s y principios de los 60´s; el llamado “milagro” mexicano no podría haber sido posible sin la ayuda de Pemex que nos permitió ser autosuficiente en recursos energéticos  a bajos precios.

A finales de los 60´s y en la década de los 70´s los niveles de explotación de petróleo existentes sirvió  de garantía en la adquisición de deuda externa  para engordar un Estado que se volvió ineficiente y “despilfarrador” el cual tuvo su caída en los años 80´s y 90´s al descubrirse nuevos yacimientos petroleros alrededor del mundo y a la sustitución de procesos energéticos  no dependientes del petróleo.

Durante la década del 2000, se utilizo la estrategia de manejar los destinos de Pemex como empresa privada, pero esa “idea”  se perdió en la neblina del burocratismo, el compadrazgo y carencia de voluntad para renovar sus procesos tecnológicos y de capital quedando en franca desventaja  con la gran competencia a nivel mundial en explotación de  hidrocarburos y el descubrimiento de nuevos yacimientos.

Pemex representa para el ingreso federal  en promedio un 31% del total de su presupuesto, y recibe a cambio un 15% del total de egresos de la federación en promedio. Se encuentra en la posición número 8 dentro de las principales compañías petroleras del mundo. En el 2008 Pemex tiene la facultad de mover su presupuesto sin pedir autorización a la S.H.C.P. y bajo su “autonomía presupuestaria”  ha destinado más recursos a la exploración y explotación de hidrocarburos (casi un 85% de su presupuesto) y se ha rezagado en renovar  los procesos de refinación y mejora de combustible.

Independientemente de cuál sea la estrategia adoptada por la nueva administración federal            (privatización, asociación o mantenerse igual), existirá un costo social que habremos de pagar de alguna forma.

Durante décadas se nos ha” vendido” la historia de Pemex como la” gran empresa mexicana”, la empresa de todos de la cual nos sentíamos orgullosos; pero todo ha sido una ilusión; La realidad ha venido a desmitificar esa idea y colocarla en su verdadero contexto.

Dudo mucho que Pemex se venda, ya que representa una fuente de ingresos federales muy importante que no se atreverían a “ahorcarse” solos, sin embargo lo más seguro es que se realice una alianza “estratégica” con alguna otra compañía extranjera con gran posicionamiento a nivel internacional. Lo que nos queda es ver que realmente se apliquen lineamientos de trasparencia en cuestión de sus finanzas y vigilar cuáles son los acuerdos a los que se lleguen con otras empresas.

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