Por Julián Parra Ibarra

En la recta final de su administración, el alcalde de Torreón, Eduardo Olmos Castro, está convertido en el ‘negro’ de la feria, porque de pronto hasta los que se decían sus amigos y aliados le han empezado a dar con todo, cuestionando su trabajo, su andar y hacer como primera autoridad del municipio.

Conforme se le acaba el tiempo, a los numerosos grupos de ‘damnificados’ que fue sembrando en el camino, como zombis se han vuelto a poner de pie y viene ahora la venganza, sabedores que a Olmos se le acaba el tiempo…y el poder, si es que algún día lo tuvo bajo control.

Orejas de burro

El último golpe -o el más reciente, porque no creo que vaya a ser el último-fue el que le asestó el reporte del Barómetro de Opinión Pública de México Avanza, que no solamente le reprueba su administración –le da calificación de 4.1-, sino que al Alcalde le coloca ‘orejas de burro’ al otorgarle una calificación de 3.43, mientras que al gobernador Rubén Morera le dan un 4.38 y al presidente Peña Nieto un 5.31.

Dentro de las preguntas que México Avanza dice que le hizo a los encuestados está la de ‘Defina en una palabra ¿Cómo recordará al presidente municipal Eduardo Olmos?’, tras la cual aparecen en orden decreciente por el número de menciones, los siguientes adjetivos: malo, ratero, regular, pésimo, bueno, incumplido, mediocre, ineficiente, irresponsable, incompetente, trabajador, inepto, inconcluso, corrupto, inexperto.

Según las interpretaciones que Barómetro le da a los resultados de la encuesta, de los 15 primeros adjetivos, apenas dos fueron positivos y el resto negativos.

Luego viene otra batería de preguntas: ¿Cuál es la primera palabra que se le viene a su mente al hablar de Eduardo Olmos? ¿Cómo se evalúan los servicios públicos? ¿En qué se emplearon los recursos? ¿Cuál es mayor legado en la gestión de Eduardo Olmos? En fin hay otras más pero huelga decir que en todas las fue como en feria. Y lo que viene en los próximos cuatro meses.

Balconeada

Vaya balconeada que le dio el periódico El Universal, a la diputada federal duranguense Marina Vitela, quien subió a su cuenta de twitter una serie de fotos en las que aparece con el matador Arturo Gilio, presenciando la corrida de toros y develando la placa de la remodelación de la plaza de toros ‘Alberto Balderas’ el pasado domingo, en Ciudad Lerdo, Durango.

El problema no es que a la diputada la gusten o no las corridas de toros, lo cual es decisión personal de cada quien. El ‘pero’ es la incongruencia que ella misma exhibió con esas fotos, con la posición que adoptó en 2008 cuando era integrante de la Comisión de Ecología del Congreso de Durango, y en la que entonces votó en favor de la Ley de Protección de Animales del estado de Durango, que muestra su desaprobación a las corridas de toros.

¿Somos o no somos diputada? ¿O aplica la Ley de la Chimoltrufia: ‘Yo como digo una cosa digo otra’?

Linda velada

El pasado jueves por la noche se realizó en el tradicional restaurante saltillense ‘La Canasta’ una agradabilísima velada, convocada por el gobernador Rubén Moreira Valdez, para cerrar de esa manera los festejos por el 50 aniversario de El Heraldo de Saltillo, el decano de los diarios en la capital del Estado. Agradecido porque fui considerado entre la lista de selectos invitados.

Aunque enfermo de la garganta, el Gobernador habló poco en público pero departió todo el tiempo con la familia De la Peña de León, con el patriarca don Francisco a la cabeza.

Rubén Moreira prometió –y ahora a ver como le hace para cumplirlo- que en los segundos 50 años nos volveremos a reunir todos los que ahí estuvimos, invocando una anécdota con don Braulio Fernández Aguirre, quien ya rebasó el siglo de vida. Que su boca sea de profeta y que nos toque ver el centenario de El Heraldo de Saltillo. Felicidades.

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