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¿+ Partidos = + pluralidad?

Por Salvador Hernández Vélez

El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) acaba de aprobar el registro de dos partidos políticos locales más, el Partido Joven y el Partido de la Revolución Coahuilense, que se suman a los institutos políticos nacionales: Acción Nacional, Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática, Verde Ecologista de México, del Trabajo, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y a los partidos estatales: Socialdemocrata, Primero Coahuila, Unidad Democrática de Coahuila. Ahora serán 12 los partidos políticos que competirán en las elecciones de 2013, por las 38 presidencias municipales de Coahuila.

Con tantos partidos políticos compitiendo el próximo año, me saltan varias preguntas: ¿Los coahuilenses necesitamos que haya “más oferta” de partidos políticos para darnos cuenta que vivimos en una sociedad plural? ¿Será útil para la sociedad y para reforzar la democracia? ¿Servirá como instrumento eficaz para asegurar la transmisión de información honesta a los electores, para la formación de una ciudadanía más crítica?

Veamos cuál es el significado de “pluralidad” que señala el diccionario de la Real Academia Española: “Multitud, copia y número grande de algunas cosas, o el mayor número de ellas”. En Coahuila sí cumplimos la acepción. Contamos con una “multitud” de partidos y, remitiéndonos a la historia electoral coahuilense, ya tenemos “el mayor número de ellos”, por lo que cumplimos lo del “número grande de algunas cosas”. Cubiertas estas partes de la definición del término que nos ocupa, ahora veamos lo de “copia”: ¿Algunos partidos son “copia” de otros? Unos diremos que sí, otros que no.

Desde otra arista, reconocer la pluralidad es la base de la participación y el acceso de la ciudadanía a la libre comunicación, y también presupone que hay sitio para todos, pero, muy especialmente, para aquellas voces que están excluidas de la democracia. El incremento en el número de institutos políticos del sistema de partidos coahuilense, ¿podrá ser utilizado para fortalecer cada partido y con ello se conseguirá que se amplíe la participación y la democracia interna de los mismos?

Ahora estos institutos políticos tienen el reto de respetar internamente la pluralidad, la participación y la democracia de cada uno de ellos, y de promover la exposición de las posiciones alternativas internas, garantizando el respeto por las mismas. El reto merece la pena y, seguramente, ahora cada partido discutirá las formas de avanzar en el cumplimiento de la pluralidad interna para beneficio de sus militantes.

Sin embargo, los partidos políticos con esto de la pluralidad no la tienen fácil. Primero porque la pluralidad se sustenta en el principio de la negación radical del otro, por aquello de las coaliciones. Segundo, en las elecciones gana el que parte de una situación privilegiada (Una encuesta publicada ayer con motivo del inicio del proceso electoral, dice que el 63 por ciento de los saltillenses encuestados votaría por el partido tricolor, mientras que 32 por ciento lo haría por el PAN, sólo 3 por ciento por el PRD y 2 por ciento por otras opciones. Y en el caso de Torreón, Monclova, Piedras Negras y Acuña, el PRI también ganaría con porcentajes de 49, 59, 54 y 66 por ciento, respectivamente). Y tercero, después de la cooperación, viene la competencia, y en ella salen adelante los exitosos y quedan descartados los que no pueden hacer valer con votos el derecho que ejercieron registrando un partido.

Un número tan grande de partidos reafirma el hecho que vivimos en una sociedad plural pero, para mantener las diferencias, también debemos dar lugar a un nuevo tipo de Estado que puede ser denominado “Estado plural”, que tenga como tarea principal mantener la cooperación y la ayuda mutua entre todas las entidades que lo conforman.

Finalmente, sobre este tema de la pluralidad, Peter Sloterdijk, en su libro “En el Mismo Barco”, habla de lo difícil que es mantener unidos a los hombres en ciudades y estados, y para ello recurre al análisis de mito de la Torre de Babel: “La catástrofe de Babel relata la escena originaria de la pérdida del consenso entre los hombres, el principio de la perversa pluralidad”. ¿En el estado actual de nuestra democracia qué debemos privilegiar, el consenso entre los ciudadanos o contar con más partidos?

Salvador Hernández Vélez

jshv0851@gmail.com

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