UNIMEDIOS/ TERESA QUIROZ.- Tras la tragedia que enmarcara la vida de Ruperta, después de la explosión ocurrida por la acumulación de gas que destruyó por completo su casa en la colonia Guadalupe Victoriay lesionó a 6 personas, la familia Mendoza Ramos vive hoy a la intemperie en ruinas, mismas que hoy representan su único hogar.

Agradecida con la vida, la señora Ruperta Mendoza Ramos recuerda la tragedia que en carne viva  sufriera y la dejaran a ella y su familia sin un techo donde vivir, bajo el cobijo de un par de lonas que hasta el momento son parte del poco patrimonio material con el que cuentan, sin embargo con el corazón en las manos ella agradece a Dios que no hayan ocurrido pérdidas humanas.

Así mismo agradeció la pronta atención prestada por parte de Bomberos, Cruz Roja y Cruz Verde, quienes acudieron tras el llamado de auxilio que hicieran los vecinos, cuando en el bulevar Enrique Martínez y Martínez de la colonia Guadalupe Victoria, simbrara ante semejante explosión.

En este momento su hermano, el único integrante de la familia que sigue hospitalizado se reporta con el 60 por ciento de quemaduras en todo su cuerpo esperando recuperarse para afrontar una nueva lucha por recuperar su patrimonio.

Sin embargo la afectación física va más allá, pues los pequeños integrantes de la familia Mendoza Ramos sufren los estragos psicológicos que la explosión ha dejado, así como la perdida de ropa juguetes e incluso libros de texto que seguirían utilizando en este regreso a clases.

“Los niños aún preguntan qué paso, preguntan por su papá (que sigue internado) y por sus cosas, es triste verlos así viviendo sin nada, bajo un peligro porque los cimientos de la casa quedaron muy sensibles”

Con la voz entrecortada y con lágrimas en sus ojos, Ruperta Mendoza, explica que los niños resultaron con lesiones leves en rostro, piernas y brazos y sigue narrando como fue aquella noche.

“Fue horrible, yo estaba preparándome para dormir cuando escuché un fuerte ruido y sentí cómo temblaba la casa, me asusté mi sobrina le dijo a su papá sobre el olor a gas por lo que al prender el foco una chispa origino todo”

Cabe mencionar que pese a que la familia sigue  recibiendo apoyo por parte de la comunidad que sensible a los hechos y ante el daño psicológico que el accidente ha causado, la señora Ruperta Mendoza pide a más manos amigas de toquen el corazón y les brinden ayuda, para poder salir delante de esta tragedia.

Por otra parte, el calvario de Ruperta Mendoza Ramos y su familia no termina aquí pues la explosión también dejó como saldo severos daños en un automóvil perteneciente a su vecina inmediata quien exige se le paguen los daños y reparación del vehículo, de no hacer así enfrentaran una demanda legal por daños en propiedad ajena, a lo que Mendoza Ramos dice estar dispuesta a enfrentar pues los daños ocasionados a sus vecinos no fue intencional.

Con imágenes de Raymundo Bazaldúa

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