Con información de Excelsior

CIUDAD DEL VATICANO, 28 de marzo.– El Papa Francisco lavó los pies de 12 jóvenes internos del Instituto de Casal de Marmol, a las afueras de Roma, repitiendo simbólicamente el gesto de Jesús con sus apóstoles en el curso de la misa de la última cena, el Jueves Santo.Papa lavatorio de pies

El lavatorio tuvo lugar tras una breve homilía pronunciada por el pontífice durante la ceremonia en la capilla de ese centro de reclusión, en la cual participaron los 50 menores que actualmente son huéspedes, junto a algunos funcionarios.

Entre los 12 jóvenes destacaron dos muchachas, una italiana de religión católica y la otra originaria de Serbia, de fe musulmana. El resto tienen de diversas nacionalidades y no sólo son católicos, algunos de ellos son ortodoxos e islámicos.

La tela usada por el Papa para el lavado de los pies fue realizada por jóvenes de otra comunidad, de la Villa San Francisco de Pedavena. Fue cosida con 720 hilos provenientes de ciudades como Nazaret, Belén, Jerusalén, Betania, Caná y Cirene.

Esa lona contiene también filamentos de redes de pescadores del lago de Tiberiades, para recrear el oficio de los discípulos de Cristo, que eran pescadores.

“Jesús nos enseña a amarnos los unos a los otros, y yo lo hago de corazón porque mi deber, como sacerdote y como obispo debo estar al servicio de ustedes. Es un deber que viene de mi corazón y amo hacerlo porque el señor así me lo ha enseñado”, dijo el obispo de Roma.

En el sermón de la misa, pronunciado en italiano y producto de una improvisación, Jorge Mario Bergoglio sostuvo que el lavar los pies significa que uno se pone al servicio del otro y viceversa.

Bromeó advirtiendo que esto no significa que la gente deba lavarse mutuamente todos los días y precisó que en realidad todos deberían ayudarse, los unos a los otros.

“A veces cuando nos enojamos con uno o con otra: ¡déjalo correr! Si uno te pide un favor, hazlo. Ayudarnos los unos a los otros: esto Jesús nos enseña y esto hago yo. También ustedes ayúdense siempre los unos a los otros así, ayudándonos, nos haremos el bien”, indicó.

“Cada uno piense: ¿yo de verdad estoy dispuesto a servir y ayudar al otro?. Pensar que este signo es una caricia de Jesús, porque él vino justamente para esto, para servir, para ayudarnos”, apuntó.

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