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INTERÉS/ Atlántida, la ciudad perdida

UNIMEDIOS

En sus Diálogos, Platón narra la historia una mítica isla situada delante de las Columnas de Heracles, una antigua potencia marítima que superaba incluso a algunos de los imperios más poderosos. Esta isla era la Atlántida, uno de los que hoy sigue siendo favorito entre los temas de películas y controversias, pues nunca hemos podido saber ¿realmente existió? atlantis

Platón, en uno de sus diálogos relata a Critias, donde narra una guerra entre Atenas y la Atlántida. El filósofo documenta como Critias habla de un niño que había escuchado la historia de está isla de su abuelo, a quien le había sido contada por un sacerdote egipcio. La historia, tal y como fue narrada al niño, hablaba de cómo los atenienses detuvieron el ataque de un antiguo imperio proveniente de una gran isla, la cual poco tiempo después de la derrota contra los atenienses, desapareció en el mar.

Según la mitología griega, los dioses del Olimpo se repartieron el mundo eligiendo los territorios que serían gobernados por cada uno de ellos, y de éstos recibirían oraciones y alabanzas. Así Poseidón se convirtió en señor de la Atlántida, en cuyo centro se encontraba una montaña habitada por Evenor, su esposa y su hija Clito, quien había cautivado al dios de los mares y tormentas.

Entonces Poseidón, para protegerla, creó tres anillos de agua alrededor de la montaña donde vivía Clito, formando una la isla. Él y Clito tuvieron diez hijos entre los cuales dividieron los reinos de la isla; el primogénito, Atlante, fue quien recibió la montaña rodeada por agua y junto con ella el poder sobre todos los otros reinos. En su honor la isla entera y el mar que la rodeaba fueron nombrados como la Atlántida y el océano Atlántico.

La Atlántida era una isla rica en recursos, lo que hiciera prosperar al imperio. Los atlantes erigieron una imponente acrópolis con grandes edificios y un canal que conectaba a los tres anillos de agua y unía a los diez reinos. Estos reinos de la Atlántida formaban un sólo imperio gobernado por un sistema de leyes, que se encontraban escritas en una columna dentro del templo de Poseidón. Las leyes disponían que los reyes debieran ayudarse mutuamente y hacer un consenso para la toma de decisiones.

El imperio atlante era gobernado con justicia y virtud, y seguía creciendo y prosperando hasta llegar a ser uno de los más poderosos. Pero con el paso del tiempo la soberbia contaminó al imperio, los atlantes iniciaron una nueva política de dominación y declararon la guerra a todos los pueblos que deseaban dominar. Así llegaron a Libia, Egipto y Tirrenia.

Finalmente, en su lucha por el poder, los atlantes llegaron a Grecia, pero sólo para ser derrotados por los atenienses. Los dioses ofendidos por la soberbia que demostraban los mortales, decidieron castigar a toda la isla.

Entonces, en este punto se interrumpe el relato de Platón. El diálogo de Critias narra cómo los dioses se reúnen para definir el destino de la Atlántida, y el de Timeo habla de un día y una noche terribles, pero la narración no continúa, no se menciona el castigo por los dioses ni el destino del imperio que dominó los mares.

En los últimos años le hemos visto a las grandes empresas de cine y comunicación sus propias versiones de la Atlántida. Todos los relatos, antiguos y modernos, describen un edén imperioso, una sociedad articulada y las consecuencias de la soberbia. Y hoy que hemos documentado los más extraños fenómenos naturales, ciudades desaparecidas por la erupción de un volcán insaciable, asediadas por fuerzas naturales, plagas, terremotos, huracanes, pensamos que, dejando de lado cualquier sugerencia sobre castigos divinos, ¿realmente sería una locura imaginar una isla paradisíaca, devorada por las fuerzas del mar?

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