Por Julián Parra Ibarra

Dadas las condiciones económicas adversas con las que recibió la administración, ya se sabía que el arranque del gobierno de Rubén Moreira sería complicado y que, al menos el primer año, tendría que ser cuesta arriba. La administración toda, tendría que entrar en un proceso de austeridad, luego de un sexenio de abundancia y hasta de dispendio.

Muchos de los que fueron beneficiarios de los tiempos de bonanza, le empezaron a tirar de patadas al pesebre en cuanto la llave de los recursos se empezó a cerrar. Muchos más empezaron a escupir hacia arriba. Los hijos de la opulencia, no estaban de acuerdo en vivir con restricciones.

Conforme fueron avanzando las semanas y los meses, la situación que enfrenta el gobierno estatal se ha ido complicando en varios campos más, y mucho de ello tiene su origen en lo económico, en lo austero de esta administración.

Sin embargo, muchos han aprovechado la situación y las condiciones que sobre todo en este momento, privan en la entidad por los hechos nada positivos que han mantenido a Coahuila como noticia en temas nada cómodos ni agradables.

Uno tras otro se fueron sucediendo la fuga de reos de Piedras Negras, el asesinato de José Eduardo Moreira, el abatimiento y posterior hurto del cadáver de ‘El Lazca’, la intensa presencia mediática que de pronto se ha procurado el ex gobernador Humberto Moreira, la posibilidad de que una jovencita lagunera que se mantenía como desaparecida hubiera estado todo este tiempo como pareja sentimental del ‘Lazca’, la denuncia de ‘narcoempresarios’, la renuncia en ausencia del gobernador del secretario de Seguridad Pública, y muchos etcéteras más.

Las cosas han llegado al grado que –lo publicó este viernes el diario Milenio Laguna-, se han empezado a deslizar especies como la de que desde el centro se maneja la posibilidad de una ‘sucesión forzada’, y que para bajarle presión al Estado, Enrique Peña Nieto estaría pensando en enviar a uno de los dos hermanos Moreira como embajador.

Muchas cosas han ocurrido en Coahuila en el más reciente mes y medio, y quizá muchos se han aprovechado de que dados los lazos sanguíneos entre el ex y el actual gobernador, el mandatario en funciones ha tenido que guardar demasiada prudencia.

El ex tiene la ventaja -si es que se le puede llamar así- de que puede decir, gritar y declarar todo lo que quiera y los medios estarán encantados de acercarle los micrófonos porque ‘lo que diga vende’.

El actual tiene la desventaja de que tiene que guardar y cuidar las formas, es un Gobernador en funciones y como tal no tiene derecho a exabruptos ni a desahogos.

Todo esto, insisto, hay gente que lo ha aprovechado para llevar agua a su molino y han dejado de lado las lealtades, si es que alguna ocasión las tuvieron hacia alguien, porque pareciera que al único que se la habrían tenido es al dinero.

Quizá, y ello no significa que empiecen a sonar tambores de guerra ni que se incite ni a las venganzas o revanchas, pero podría ser que haya llegado el momento de que el gobernador Rubén Moreira de un manotazo sobre el escritorio, que reacomode sus piezas con los hombres que le son realmente leales, que todo su equipo cierre filas para no dejar lugar a fisuras ni a coyunturas por las cuales se pueda colar la desesperanza, la división, el encono y las luchas de poder.

Es este el momento más complicado políticamente en el estado, que yo recuerde en varias décadas. Es más, el escenario que hoy se presenta en Coahuila ni siquiera se vivió en los peores momentos del sexenio de otro profesor, Oscar Flores Tapia, quien por otro tipo de condiciones, tampoco terminó su sexenio.

En estos momentos, Rubén Moreira necesita a ‘un Rubén’ que le sepa operar política y mediáticamente la situación del estado como en su momento él lo supo hacer en el pasado gobierno. El problema es que solamente hay ‘un Rubén’ y ese es en estos momentos el Gobernador del Estado. Él no tiene ‘un Rubén’ que sea su operador mientras él se dedica a gobernar.

Por las razones que usted guste y quiera, Rubén se ha guardado y medido de emprender muchas acciones, pero ya se ha llegado el momento en que actúe como lo que la gente espera de él, que sea un Gobernador fuerte, que salga y la gente de su equipo lo haga ver fortalecido, que den la cara por quien encabeza este proyecto, que saquen el pecho y levanten la cara.

Al inicio de esta administración, en este mismo espacio comenté con usted, que además de gente eficiente y chambeadora, los integrantes de este gabinete tendrían que ser gente ingeniosa, inteligente, capaz de hacer mucho más o al menos lo mismo, pero con mucho, muchísimo menos.

Hoy, las cualidades que deben tener quienes acompañen al gobernador Rubén Moreira, deben incluir además de las anteriores, la lealtad, la honestidad, el valor, el coraje y la pasión para ser eficientes y eficaces en sus funciones, pero sobre todo en el manejo de los recursos de todos los coahuilenses.

Esto tiene que llevar a la práctica el actual slogan del gobierno del Estado: se debe trabajar mediante ‘una nueva forma de gobernar’. Porque Coahuila ha cambiado, porque nuestro estado es otro, porque las condiciones de vida son distintas, porque los ciudadanos esperan en realidad una nueva forma de gobernar para que las cosas cambien, para que le devuelvan a Coahuila su grandeza.

Estos son pues, creo, los momentos de la toma de las grandes decisiones. Ojalá así sea. Porque para tener un estado fuerte, es necesario tener a un gobernador fuerte.

jparrai@yahoo.com.mx

laotraplana@gmail.com

Publicaciones similares