GOBIERNO ABIERTO

Por Víctor S. Peña

Este miércoles se presentó, allá en el viejo continente, el app “Incidencias en toda Navarra”, un canal de comunicación adicional por el que todos quienes habitan aquella región podrán dar a conocer al Ejecutivo foral, prácticamente en tiempo real, situaciones, problemas o desperfectos para su atención inmediata.

El app es la manera abreviada de application, es decir, un software que puede usarse en Internet ya sea a través de una computadora, un teléfono o cualquier otro aparato similar. Para el caso que es noticia, el de Navarra, es un programa que se descarga a los teléfonos (BlackBerry o iPhone, por ejemplo).

La idea, si se quiere rayar en lo crítico, no parece novedosa: después de todo, podrá decirse, hay un sinnúmero de apps para noticias, juegos y cosas por el estilo. Lo novedoso, y esto sí habrá que destacarlo y valorarlo, es que un Gobierno le esté entrando al tema de la comunicación inmediata y permanente con su gente.

Eso allá en Europa. ¿Y acá en Latinoamérica?

Habrá quien considere impertinente que un Gobierno le entre al tema de los apps: y es que en un discurso populista, el uso de la tecnología resulta exclusivo de “la clase capitalista dominante, insensible a las necesidades de los hermanos que menos tienen”, o algo así.  Si bien es cierto que en Latinoamérica hay muchas necesidades aún básicas por cubrir, también es cierto que la tendencia indica que el tener uno de los llamados teléfonos inteligentes es cada vez más común en todos los estratos sociales.

Administraciones públicas con páginas en redes sociales como el Facebook y el Twitter no es malo… es, hay que decirlo, ya un avance. El problema que comienza a presentárseles, sin embargo, es la limitada o carente sistematización de las peticiones, demandas, quejas o sugerencias que les llegan por este medio. ¿Cuántas de las peticiones son atendidas de manera satisfactoria? A como están las cosas, se vuelve un misterio. En todo caso, la sistematización está a voluntad de quien administre la página en redes sociales. Con un app esto queda solucionado.

Resulta trágicamente ilustrativo cuando, durante campaña, el candidato se apura a tener un app para teléfonos móviles y ya siendo gobierno no tiene la misma urgencia para abrir este canal de comunicación con quienes fueron sus electores. Reveladoras son también las páginas de Gobiernos que incluso tienen apartados sin estrenar para sostener comunicación, vía chat, con funcionarios de buen nivel. ¿Cuál es el común denominador en todo esto? Al menos, falta de voluntad.

Ahora que comienzan a ser práctica común y que queda comprobado lo mucho que puede hacerse desde, incluso, un teléfono celular, el mensaje es claro: gobierno que no le entra a la apertura, es gobierno que no tiene la conciencia tranquila y se avergüenza de dar la cara.

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