Home >> Coahuila >> Gobierno bajo asedio

*   “Seguramente me voy a tener que ir de aquí”, dice el gobernador.

*   Lo quisieron asesinar en Piedras Negras.

*   Alcaldes, miedo al antipopulismo

Por Leopoldo Ramos

El combate al crimen organizado que libra desde el inicio de su gobierno, obligó a Rubén Moreira Valdez a modificar por completo su ritmo de vida. Ahora, de día y de noche trae a cuestas decenas de escoltas, y se prepara para emigrar de Coahuila cuando finalice su mandato.

“Cuando termine seguramente me voy a tener que ir de aquí”, confió a un grupo de alcaldes y militares con los que se reunió esta semana para evaluar los programas de seguridad.

Lo intentaron matar hace unos meses en Piedras Negras. Un mando del Ejército Mexicano le advirtió que una célula del crimen organizado tenía órdenes de asesinarlo. El gobernador debió cancelar su gira por la frontera y, desde entonces, reforzó su seguridad personal.

El frustrado atentado tuvo su origen, principalmente, en la petición a los alcaldes para cerrar los casinos y otros centros donde se cruzaban apuestas, el combate de la venta clandestina de cerveza y la piratería, y el asedio de los policías estatales contra los grupos criminales que antes se desplazaban impunemente.

Pero la estrategia de seguridad en Coahuila sigue firme. Mediante mecanismos legales, campañas para reestructurar el tejido social y un mayor número de fuerzas policiales, el gobierno estatal demuestra que no cederá terreno.

Sin embargo, el gobernador ha dicho que la batalla no la ganará sin el aval de la sociedad y la ayuda de los presidentes municipales, a quienes pidió respaldarse en su administración y en el Ejército Mexicano para combatir al crimen con eficacia.

Pero no todos los alcaldes tienen disposición ni marchan al mismo ritmo del Estado y la Federación. En la última sesión del Consejo Estatal de Seguridad Pública se cuestionó que jefes policiacos de 15 municipios permanecían en sus cargos aún cuando no acreditaron exámenes de confianza. Se trata de altos mandos que pudieran tener vínculos con el crimen organizado, pero eran los encargados de proteger a la ciudadanía.

La Secretaría Estatal de Seguridad Pública tiene informes de que no habían sido despedidos por temor de los alcaldes. “Algunos presidentes municipales, sobre todo de municipios pequeños, no sabían o no se atrevían a decirles a sus mandos que estaban dados de baja debido a que no eran confiables. Los alcaldes temían represalias”, dijo una fuente al interior de la dependencia.

En la sesión del Consejo de Seguridad hubo alcaldes que pidieron ayuda para enfrentar a las bandas de pistoleros que tienen bajo amenaza a sus municipios.

“Yo tengo 17 policías. No contrato más no porque no quiera, sino porque no tengo dinero para hacerlo. Tampoco tengo dinero para capacitarlos y para armarlos”, señaló el alcalde de Nadadores, Juan José Moreno Chávez.

El gobierno de Coahuila, consciente de que con amenazas el crimen organizado puede obligar a ediles a servir a sus intereses, les ofreció un trato cercano y comunicación permanente para despejar riesgos.

El gobernador citó el caso de un munícipe que se acercó para advertirle sobre una casa de seguridad controlada por pistoleros. Tomó nota y pidió a su vez apoyo al Ejército Mexicano. A las pocas horas un comando militar reventó el escondite y capturó a los delincuentes.

Pero el próximo año habrá elecciones municipales y para entonces el gobernador Moreira tendrá un nuevo pendiente: “Me preocupa quiénes serán los próximos alcaldes; a ustedes los conozco, pero no sé los antecedentes de quienes vendrán en su lugar”.

En los últimos comicios municipales, Coahuila estuvo a punto de tener un alcalde con antecedentes penales por tráfico de drogas: Jesús Cantú Rivera, abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la alcaldía de Juárez. Fue nominado al cargo luego de estar preso nueve años en una cárcel de Texas por tratar de introducir un cargamento de mariguana.

Antipopulismo y elecciones

En el combate de la inseguridad, algunas medidas pueden resultar “impopulares” entre algunos sectores de la sociedad. Tal es el caso de la ley anticasinos, la prohibición de las peleas de gallos y la reducción de los horarios de venta de bebidas embriagantes, aplicadas recientemente por el gobierno de Coahuila.

Ello incomoda a ciertos estratos sociales, pero está comprobado que aún con estas medidas los políticos ganan elecciones. Está el caso de la priista Ivonne Álvarez Castillo, quien como alcaldesa de Guadalupe, Nuevo León, decidió lo que para otros era impensable: prohibir la venta de bebidas embriagantes y el palenque en la Expo Feria Guadalupe, uno de los eventos más tradicionales del país.

Ella se decidió al considerar que la venta de alcohol y el cruce de apuestas en las peleas de gallos abonaban a la intranquilidad social, propiciaban un ambiente de violencia y atraían a grupos criminales.

Soportó una campaña mediática, recriminaciones y advertencias respecto al fin de su carrera política, pero los índices de inseguridad durante el periodo de feria disminuyeron de forma considerable. Hoy, y aun con el asedio de bandas delincuenciales, Guadalupe es uno de los municipios con mecanismos de seguridad pública más eficientes en México.

Al final prevaleció la razón, y la supuesta impopularidad de las medidas llevó a la alcaldesa a ser considerada por el PRI para contender por una posición en el Senado de la República.

En las elecciones del pasado primero de julio Ivonne Álvarez ganó la contienda, si bien a su partido no le fue nada bien: Enrique Peña Nieto perdió en Nuevo León.

Desafortunadamente, muchos políticos no arriesgan. Se encierran en esquemas tradicionales y prefieren no involucrarse en situaciones que vulneren su comodidad. Por eso, la decisión de Rubén Moreira y de algunos alcaldes es valiente. Hacen lo que les corresponde y esperan los ciudadanos de ellos.

Y en función de éstas y otras futuras medidas similares, los electores los juzgarán llegado el momento.

————-

  • La nueva era de la publicidad

  • Noticiero Capital Noticias 91.3FM

  • Acontecer/El Heraldo de Saltillo

Top