Por Julián Parra Ibarra

Todavía no se cumple el tercer año de las actuales administraciones municipales en Coahuila, y la efervescencia política ya se encuentra en un punto de ebullición alto en la mayoría de los municipios, donde más de uno aspira a obtener la candidatura en los respectivos partidos políticos. La renovación de las alcaldías será el año entrante y los ganadores comenzarán su gestión hasta el 1 de enero de 2014, pero a muchos ya les ha ganado la calentura.

En el PRI se frotan las manos porque tras la asunción de Enrique Peña Nieto a la máxima magistratura del país, se presume que habrá una intensa rotación de personal en las delegaciones federales de todo el país, particularmente en los estados en los que el año que entra habrá elecciones, como es el caso de Coahuila y Durango. Ahora les toca a ellos entrar en acción para la operación de todos los programas, sobre todo los sociales, lo que consideran que les facilitará las cosas de cara a la elección de 2013.

En el PAN, dicen, esperan que antes de marcharse, el presidente Calderón promueva la iniciativa para que todos los encargados de las delegaciones federales en las entidades, incluidos los delegados, sean considerados ya no como trabajadores de confianza, sino como empleados de base, y que con ello se complique su posible remoción de cualquier puesto, al tener que presentar una justificación para despedirlo, y en caso de hacerlo, el gobierno le tendría que pagar su indemnización como a cualquier trabajador despedido.

Con eso, afirman, no va a ser tan fácil que los priistas se hagan de las delegaciones, y con ello puedan empezar a trabajar y manejar los programas sociales, con los que la mayoría de los partidos, apuntalan sus candidaturas.

Mientras tanto los ‘suspirantes’ se encuentran en la fase del calentamiento de los motores listos para colocarse en la parrilla de salida y enfilarse rumbo a la meta final que son las alcaldías.

En Torreón, salvo que ocurra algo inesperado, los dos únicos nombres que se mencionan en este momento son Miguel Ángel Riquelme Solís, y Antonio Juan Marcos Villarreal.

El primero pareciera ser que va con la venía ‘de arriba’, desde el momento mismo que se decidió moverlo de la secretaría de Gobierno, a la de Desarrollo Social, es decir, de la dependencia en la que su natural gesto adusto y facciones duras le venían muy bien; aunque ahora va a la parte blanda, donde tendrá que aprender a modificar hasta sus facciones, porque va a la parte más blanda y más sensible del gobierno, la cara amable que opera los programas sociales, y donde, por supuesto, tiene ahora que sonreír.

Toño Juan Marcos, ha venido siendo arropado por algunos sectores y organizaciones laguneras, quienes le quieren ver en la alcaldía torreonense, para que promueva ‘El rescate de a de veras de Torreón’, porque en el primero de ellos, más que rescate resultó un hundimiento.

Hay organizaciones que están trabajando ya para llegado el momento lanzar e impulsar la candidatura del actual diputado local. Al tiempo.

En Parras de la Fuente, la gente ya no quiere más de Ignacio Segura Teniente (Nacho Seguro te Miente, le dicen), quien brincó de la alcaldía a la diputación y ahora quiere el camino de regreso a la alcaldía.

En San Pedro de las Colonias –ese sí rescatado por Jorge Abdala Serna después de dos administraciones perredistas que dejaron quebrado al municipio-, es cuestión de que la dirigencia estatal del PRI llame al orden a la gente de Juan González y del Chapo Flores Méndez, para que dejen de ponerle piedritas en el camino al actual acalde en funciones, y que han intentado –sin éxito- arreciar en la medida que se acerca el momento de las definiciones de las candidaturas.

El empresario transportista quiere ser el ‘bueno’ e intenta presionar moviendo sus piezas dentro del cabildo, pero cada vez lo logra menos, porque finalmente el trabajo ha ido derribado las barreras construidas mediante la grilla, como es el caso de la síndica, ausente en las sesiones de cabildo en las que se abordarán los temas de mayor interés.

Aunque no aparecerán ni en las boletas de las elecciones ni tampoco su nombre se leerá en las boletas de las internas, quienes serán factores decisivos para la inclinación de la balanza, serán indudablemente los presidentes municipales en funciones.

Del papel que hayan hecho, del cumplimiento de los compromisos ofrecidos en la campaña, del volumen de la obra, los programas sociales, de la sensibilidad y tacto con que trataron a la ciudadanía, y hasta el factor de la deuda pública que heredarán a sus sucesores, serán tomados en cuenta, ni dudarlo, por los votantes al momento de emitir su sufragio.

Si en estos momentos se aplicaran una medición de la percepción que los ciudadanos tienen de sus presidentes municipales, podríamos irnos dando cuenta de cómo andan las cosas.

Por ejemplo: Saltillo, Jericó Abramo Masso que ha logrado sobreponerse a la adversidad y a las piedras que se le fueron presentando en el camino y que además heredará la deuda más baja en la historia de la capital, no puede tener punto de comparación con el Torreón de Eduardo Olmos Castro, sumido en el desorden financiero y administrativo, y el anarquismo con el que ha trabajado la administración y el propio cabildo.

Tampoco hay punto de comparación con el papel de Jorge Abdala en San Pedro, quien realmente ha hecho renacer al municipio tras el desastre en que lo dejó sumido Arturo Babún -quien quitado de la pena atiende el negocio familiar apenas a unos cuantos metros del edificio desde el que operó la peor administración municipal de los últimos años-; con el de Oscar López Elizondo en Piedras Negras, donde el trato despótico y la falta de sensibilidad del alcalde que llegó al puesto gracias al a la muerte del alcalde electo, Pepe Maldonado Maldonado, quien sí era querido por su gente.

Y así, se tendría que hacer una evaluación en cada municipio, porque el papel de los alcaldes, serán factor decisivo para incidir en la elección constitucional. Váyanle echando cuentas.

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