UNIMEDIOS.- Por motivos desconocidos y datos que se han reservado por seguridad de las víctimas, en los últimos meses se registró en Coahuila la liberación de 6 personas por parte de los propios grupos criminales, y se encontraron en Tamaulipas dos cuerpos, de los mil 600 ciudadanos que se presume están desaparecidos en la entidad.

Uno de los fenómenos vinculados directamente con la declaratoria de guerra del Presidente Felipe Calderón a las bandas del crimen organizado, de acuerdo a declaraciones de quienes integran FUNDEC, es la desaparición forzada de cientos de personas en nuestra entidad.

Blanca Martínez, coordinadora del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios, de la Diócesis de Saltillo, en entrevista exclusiva con UNIMEDIOS reveló que  en el 2011 fue el año con la mayor cantidad de desapariciones, cuyo principal indicador refiere a adolescentes de entre 15 y 17 años, así como familias completas, que en algunos casos se llevaron con menores de 0 a 2 años de edad.

“Tenemos niños de menos de un año que desaparecieron junto con la familia, sobre todo en el norte del estado, se trata de menores de entre 0 y 2 años de edad, hablamos de niños de menos de un año de edad que desaparecieron junto con sus padres”, dijo.

En el caso de la recuperación de víctimas que representa tan sólo el 0.5 por ciento del total de desaparecidos, indicó, “De los que nosotros tenemos registrado, si se han recuperado algunas personas, pero no porque hayan sido buscadas sino porque por alguna razón las liberaron, o porque en algún operativo casualmente coincidieron con estas personas que estaban detenidas, pero son las menos”.

“No se tiene información por seguridad, no se permite hablar con ellas, incluso por las condiciones de afectación psicológica con la que regresan no permiten hablar con ellas”, reiteró tras destacar que es en el 2007 cuando comienza el fenómeno, pero fue hasta el 2009 cuando comienzan a denunciarse.

A pesar de que la Fiscalía General de Coahuila presume la desaparición de aproximadamente mil 600 personas en la entidad, sólo se han presentado denuncias en 280 casos, cuyas familias optaron por organizarse en Fundaciones y asociaciones para afrontar la burocracia gubernamental que les ha impedido conocer el paradero de sus seres queridos.

Blanca Martínez, lamentó los vacíos legales y la indiferencia del Estado y la federación por dar seguimiento a una problemática, que destacó, está vinculada directamente con la declaración de guerra que hizo el Presidente de la República al narcotráfico.

“Desgraciadamente ni las autoridades federales ni estatales han tenido la capacidad o han querido asumir la problemática en su dimensión y lo único que han hecho es contribuir a que haya más víctimas civiles inocentes, a que la escalada de violencia vaya en aumento, y por lo tanto esto los hace cómplices y responsables de violaciones a los derechos humanos a nivel internacional”, destacó.

Explicó que una de las limitaciones en la Procuración de Justicia es que si no existe denuncia no hay problemática, además de que la desaparición forzada es un delito que no está tipificado en la entidad, por lo que señaló, no se le da el tratamiento adecuado.

“Pedimos piedad, que los regresen vivos”

“Que los regresen vivos, ellos son inocentes”, este es el clamor de decenas de familias que pugnan por una justicia que no encuentran en el sistema judicial y que a razón de la falta de respuestas se encomiendan a Dios para mantener la esperanza de encontrar a sus hijos, esposos y hermanos, víctimas de la desaparición forzada.

En Coahuila se puede contar la historia de centenas de familias que sufren la misma tragedia, el común denominador es que todos desaparecieron en estas tierras norteñas y no se tiene ningún rastro de ellos.

Brandon Esteban Acosta Herrera a estas fechas habría cumplido 10 años y festejado junto a su madre, pero el 29 de agosto del 2009 cuando viajaba con su padre Gerardo y sus tíos Gualberto y Esteban rumbo al aeropuerto de Ramos Arizpe, fueron interceptados y “levantados” en la carretera Saltillo- Monterrey.

Lourdes perdió a cuatro integrantes de su familia en un solo evento, pero se niega a creer que están muertos, “Yo nada más les pido piedad, a las personas que los tengan les suplico, y nada más, yo no quiero nada contra nadie. Mi corazón me lo dice (que están bien), los estoy esperando todos los días y no me voy a caer. Toda mi vida me he acercado a Dios y se que él me los va a traer”.

Como si sólo hubieran ido de viaje, Lourdes platica cómo la rutina del hogar se mantiene intacta en espera del regreso de sus cuatro seres queridos, “Los estamos esperando, todos los días desde que amanece”.

Unidos por una causa, que ante sus circunstancias se torna en súplica a todos los sectores para ayudar a encontrarlos, se han creado redes con personas de todo el país, pues manifiestan, que sólo quien vive una situación de este tipo, puede comprender el dolor que alguien puede vivir a cada minuto.

“Nosotros los queremos vivos como se los llevaron, los necesitamos”, así se expresa Yolanda quien reportó la desaparición de su esposo Antonio Verastegui González y su hijo Antonio de Jesús Verastegui de 19 años de edad, que fueron vistos  por última vez en un camino vecinal del Ejido el Cadillal, Municipio de Parras de la Fuente, el 24 de enero del 2009.

“No entendemos porque pasan estas cosas, nuestros familiares son inocentes, y no entiendo a esa gente, porqué se los llevó. Que me regresen a mi hijo y a mi esposo, es lo único que yo pido. Y tengo una esperanza y una fe muy grande en Dios, solamente él nos puede ayudar”, declara.

Unidos por el dolor, madres, hermanas, hijas, amigos y amigos de quienes se ausentaron de manera forzada de sus hogares, enviaron palabras de aliento a sus seres queridos en espera de que reciban su mensaje “que tengan fe en Dios, porque Dios es muy grande y para él nada es imposible”.