UNIMEDIOS/ TERESA QUIROZ/ JESSICA ROSALES.- El fenómeno del desempleo y la necesidad de los padres de familia de obtener ingresos para el sustento del hogar, ha creado en México una sociedad repleta de hijos tiranos que desarrollan el síndrome del emperador, el cual deriva en una generación de sicarios.

Así lo señala la psicóloga, Martha Alicia Chávez, quien al impartir una conferencia en Saltillo ante  Padres de Familia y estudiantes de la Normal Básica, expuso que es inherente a la naturaleza humana que los padres remuevan cielo y tierra para evitar que sus hijos padezcan incomodidades o dolor. 

Destacó que el trato amoroso hacia los hijos puede ayudar que los menores mantengan el respeto hacia los padres, aún y cuando no existan coincidencias con la forma de educar.

Señaló que los atareados papás de hoy en día tienen un enorme sentimiento de culpa por el poco tiempo de calidad que pasan con sus hijos, pues aseguró que  llegan a casa tarde y cansados, por lo que lo último que desean es discutir con ellos, así que les permiten cenar lo que más les gusta, jugar con mucho tiempo e irse a la cama cuando quieren.

Consideró que otra razón es compensar los fallos de la propia infancia, pues los padres de ahora no quieren educar a sus hijos como los educaron a ellos, quieren entenderles y ponerse en su lugar, dándoles aquello que les hubiera gustado tener o hacer y que no pudieron por las estrictas normas de sus progenitores.

Así mismo, destacó que  uno de los motivos más importantes por el que los progenitores se rinden ante sus hijos es por querer gustarles “Si les gustamos, se portarán mejor y seremos más generosos. El problema es que sabemos que no les agradaremos cuando nos pidan algo y no se lo demos o si les pedimos hacer algo aburrido para ellos (como hacer la tarea)”.

Martha Alicia Chávez, dijo que después  de “mimar” a los niños se va al siguiente paso: convertirlos en pequeños tiranos que amargan la vida a sus padres y de quienes los rodeen, ya que los pequeños presentan dificultades para sentir culpa y mostrar empatía.

“Son niños que desde pequeños insultan a los padres y aprenden a controlarlos con sus exigencias y cuando crecen, los casos más graves pueden llegar a la agresión física, por lo que la psicóloga  recomiendo a los padres poner límites a sus hijos desde bebés”, explicó.

Destacó que una de las maneras de reconocer a un niño o hijo tirano es a través del sentido exagerado que presentan acerca de lo que les corresponde y esperan de los que están a su alrededor.

Tienen una baja tolerancia a la incomodidad, especialmente a la causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, la demora o la negación de lo que han pedido; normalmente la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.

Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, al tiempo que esperan que sean otros los que les solucionen los problemas, piden, piden y piden. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más cosas.

Para finalizar, la psicóloga recomendó que no se sobreproteja a los niños para que aprendan que en la vida no todo es bueno ni fácil. Cuando el niño sufre consecuencias negativas intentará evitarlas en el futuro siendo más cuidadoso, ya que destacó que en consecuencia a esto no existen  límites para los hijos consentidos.

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