De Cuentos y CuentasPor: Arturo R. Zamarrón.

“La batalla de las Telecomunicaciones”

Según la epopeya griega de La Ilíada, el príncipe Paris de Troya secuestro a su enamorada Helena de Grecia, y Melenao de Esparta, su marido, convocó a los griegos para declara la guerra contra Troya a rescatar a su esposa. Durante los nueve primeros años, la guerra no se define por ninguno de los dos bandos, sin embargo, Ulises tiene un plan; aparentando que los griegos se retiran dejan tras de si un enorme caballo de madera entregado en calidad de ofrenda religiosa. Al cerrarse las puertas de la ciudad, los griegos ocultos en su interior, salen y saquean Troya.

El nuevo gobierno federal pretende una “cruzada” para rescatar el sector de telecomunicaciones mexicano de las garras de los grandes consorcios empresariales que la tienen secuestrada.

Cuando se habla del sector de telecomunicaciones en México es hablar de letras mayores. Dentro del sector se encuentran las personas más influyentes y de mayor poder económico en México y a nivel internacional; y es que solo escuchar los apellidos: Azcarraga, Salinas, Slim, nos da una referencia del peso que tiene este sector en el desarrollo económico y social del país.

Haciendo una radiografía del sector de telecomunicaciones vemos que Telmex controla el 80% del mercado en telefonía fija, el 70% en telefonía móvil y el 74% de internet fijo.

En el caso de la televisión abierta dos empresas acaparan la transmisión de canales privados, Televisa y Tv Azteca. En cuanto a la televisión de paga, Televisa ostenta el 48.9% de este servicio, ya que es partícipe o dueño de empresas como Bestel, Cablemás, Cablevisión y Sky. Además de que el 16.6% de este mercado pertenece hoy a la marca Dish, la cual cuenta con participación y gestión financiera de Telmex.

Tv Azteca de Grupo Salinas y Televisa poseen Iusacel y Unefon. Es en el sector de telefonía móvil en donde ha habido mayor penetración de usuarios y un poco más de competencia: a pesar de que Telmex mantiene el 70% de los usuarios, la empresa española Telefónica Movistar cuenta con el 21.8% del mercado.

El inicio de la reforma en el sector de las telecomunicaciones se deriva de una petición por parte del gobierno federal en 2011 a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) para que analizara el sector en comparación con los demás países de los que son miembros. Las conclusiones de la investigación y sus recomendaciones fueron contundentes y a su vez expusieron ante la comunidad internacional el grado de monopolio en que se desenvolvía el sector.

el diagnóstico señala que ni las tarifas, ni la calidad, la cobertura y la penetración de los servicios están cerca de los estándares internacionales ni son compatibles con el tamaño y dinamismo de la

economía mexicana. El documento describe que el sector en México está caracterizado por una alta concentración tal que cada segmento del mercado (redes fijas, telefonía móvil, televisión abierta, televisión de paga y banda ancha) está dominado por una sola empresa. La falta de competencia mantiene altos los precios de los servicios, lo que a su vez impide el crecimiento de la penetración de nuevas empresas que hagan bajar los precios de los servicios, se mejore la calidad de los productos y permita la implementación de tecnología de vanguardia.

Si bien no queda claro (por lo menos hasta el momento) si el planteamiento de la reforma fue un acuerdo entre todos los actores involucrados, teniendo que ceder cada uno algo de sus pretensiones anheladas desde hace años de acaparar el sector. O por otro lado es un intento de nuevo gobierno federal de imponerse a los poderes económicos-sociales con el fin de demostrar quién es el que “lleva la batuta” en México.

Como sea la “batalla” apenas comienza y todos están moviendo sus piezas en este “ajedrez”. Por lo menos en el papel la reforma nos beneficia en una mayor accesibilidad al internet y a programas de mayor contenido, sin embargo también plantea la creación de un sector aparte donde no tiene injerencia ninguna persona ajena al sector, incluido el presidente, con su propio consejo de regulación y su tribunal especializado en el sector.

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