Un abrazo cariñoso y solidario para Juan Ignacio Torres Landa, mi estimado ‘Juani’, quien nuevamente se ha embarcado en la aventura de buscar la gubernatura de Guanajuato, con la diferencia de que, lo sostengo con convicción, esta vez sí logrará llegar a su objetivo

Por Julián Parra Ibarra

Como una forma de tender puentes de comunicación –con los medios de comunicación-, el jueves pasado el gobernador Rubén Moreira Valdez sostuvo una reunión con los ‘reporteros de la fuente’ de la Comarca Lagunera, en un ejercicio que me parece que se tardó en llevarse a cabo -para ser exactos 99 días-, pero que finalmente en un gobierno de seis años, es buen tiempo para su realización, y ojalá que se replicara con los medios del resto de las regiones de la entidad.

Cada quien defendiendo con un gran celo profesional su actividad, pero desconociendo los argumentos de los de enfrente, el equipo de seguridad del gobernador Moreira y los reporteros de los medios laguneros habían entrado ya en una etapa franca de confrontación, porque ambos ‘bandos’ consideraban que los de enfrente estaban entorpeciendo su labor, y en esa apreciación ambos estaban bien correspondidos.

Los repetitivos hechos cada vez que el mandatario pisaba suelo lagunero, y un espacio sin explicaciones y falto de comunicación, habían incluido ya en la relación ríspida al equipo de Comunicación Social del Gobierno del Estado.

De buena fuente, sé que un periodista sugirió al área de comunicación la realización de una reunión de la naturaleza de la que se desarrolló el jueves en un hotel de Torreón. El Gobernador del Estado se despojó por unos instantes –entre hora, y hora y media, aproximadamente- de la investidura de mandatario, y entonces Rubén Moreira Valdez –no el gobernador, sino la persona- dialogó con todos los compañeros de los medios.

Se expusieron dudas de ambos lados y se dieron las explicaciones correspondientes. Se encontraron puntos de convergencia y la charla terminó siendo amena. “Ya sentado así tan sencillo, no es tan sangrón. Me parece que es abierto y hasta buena persona”, fue un comentario que se escuchó a la salida.

De donde haya salido la idea es lo de menos, porque el ejercicio resultó sano, aleccionador y hasta enriquecedor. El Gobernador Moreira incluso, sugirió y propuso que se repitiera al menos una vez al mes en promedio, coincidiendo con su agenda de actividades en La Laguna. Pero me da más gusto saber quién hizo la propuesta porque es mi amigo, no lo menciono respetando su modestia, pero sí les aseguro que lo supe De buena fuente.

Para el Gobernador me parece que fueron dos grandes aciertos en igual número de días, porque uno antes de su visita a Torreón, de una manera responsable, sensible y comprometida, suspendió una gira por la Región Centro y Carbonífera a fin de salir en Saltillo a dar la cara como el líder que es de este estado, después de los lamentabilísimos hechos que semiparalizaron las actividades en Piedras Negras durante la mayor parte de día el pasado martes.

Una de las reglas básicas en los manuales del manejo de crisis fue perfectamente aplicada por Moreira Valdez, es el hecho de salir a dar la cara responsablemente para evitar que se generen los vacíos de información, que regularmente son llenados de inmediato por los rumores –bien o mal intencionados pero que igual de dañinos son-, la especulación, la mentira y el amarillismo.

Pero en esa acción, el Gobernador cumplió con dos de los pasos básicos para el manejo de crisis: El líder tiene que salir a dar la cara, ofrecer explicaciones en un tiempo no mayor a 24 horas –después de las cuales es difícil reordenar el desbordamiento de la información-, pero con el cuidado, la prudencia y la responsabilidad de no salir por salir, y decir cualquier cosa.

No, los minutos, las horas previas antes de su salida a los medios, acopió información de las fuentes más confiables, de qué estaba pasando y cuál era la situación, para poder colocar las palabras precisas, en el contexto adecuado, y ofrecer a la ciudadanía tranquilidad y seguridad, no para provocar alarma o sicosis.

De pronto no pareciera serlo, pero es de suma importancia que cuando se da una situación de crisis, la masa vea a su líder –un gobernador lo es en su estado, debe serlo; como lo es un alcalde en un municipio, o un Presidente el cualquier país-. Cuando el líder no aparece en el momento preciso, el respeto de los suyos, su estatura moral, disminuye, se achica, se apoca.

¿Le recuerdo un caso? Miguel de la Madrid tras el sismo de 1985. Se tardó tanto en reaccionar, que para cuando su Gobierno lo hizo, la sociedad civil ya había tomado en sus manos el timón del rescate de las personas, de la remoción de los escombros, de la distribución de la ayuda y los apoyos. De hecho fue en ese momento –lo bueno de entre la tragedia-, cuando nació lo que hoy conocemos como el Sistema de Protección Civil que hoy presta tan valiosos servicios en todo el país, a través del área de la especialidad en los tres niveles de gobierno.

Sin embargo cuando a pesar de que el momento no sea el más cómodo, o más bien resulta adverso, la población, los ciudadanos reciben un mensaje claro y directo de que su líder está ahí, para dar la cara, para responder por sus gobernados.

Es cierto, este punto de vista puede ser cuestionado porque se dirá que esa es su obligación, que para eso el pueblo le paga, tienen razón. Esa es la obligación de todos los gobernantes de cualquier nivel, esa es la obligación de los directores, gerentes, coordinadores y jefes de área o departamento en cualquier empresa particular, pero no todos, o muy pocos, cumplen con esa responsabilidad, ante y frente a sus dirigidos.

Algunos no lo harán por temor, por miedo a pararse de frente con sus dirigidos y exponerse a reclamos; otros por omisión alimentados por un espíritu de irresponsabilidad. Pero quieren que les diga una cosa, la mayoría de las veces no sucede por incapacidad, por ignorancia de lo que ordenan los manuales de procedimientos para el manejo de crisis.

En los dos casos que he mencionado, su equipo más cercano en un par de días volvió a hacer humano a Rubén Moreira Valdez, a quien lo estaban alejando del pueblo y al que estaban colocando inalcanzable porque era el ‘Señor Gobernador’. La gente lo siente más cercano si le dejan o más todavía si Rubén Moreira se acerca a saludarlos. Más que cuando de lejos ven al ‘Señor Gobernador’.

jparrai@yahoo.com.mx

julianparra@coahuiltecamedios.com

Publicaciones similares