UNIMEDIOS — Es la parte esencial de todo viaje, una actividad en la que todos participamos.

Sin embargo, casi ninguno de nosotros somos buenos en ello.

Comprar souvenirs, en vez de ser una experiencia disfrutable del viaje, con demasiada frecuencia, se convierte en una obligación. alcohol-exotico

Es asombroso el mercado mundial que existe para los souvenirs mal concebidos.

Tan solo en 2012, los viajeros gastaron en total 2,300 millones de dólares en souvenirs que fueron ignorados, despreciados, desechados, que no gustaron o que fueron objeto de burlas o terminaron en el fondo de los cajones o en lo más profundo de un armario.

Peor aún, los viajeros desperdiciaron en total 427 millones de horas preocupándose en comprar adornos, baratijas, chácharas y otros artefactos sin sentido que solo acumulan polvo.

Lo confesamos: nosotros inventamos esas cifras, pero en vista de todas las playeras con la leyenda ‘I <3 NY’, koalas de peluche y los aviones inflables, estamos bastante seguros de que la gente gasta mucho dinero y tiempo haciendo compras de pánico con las que injustamente obligan a los receptores a conservar para la posteridad esos dudosos premios.

La buena noticia es que es fácil mejorar tus habilidades para comprar souvenirs.

NO compres estos souvenirs:

  1.  Peluches o juguetes inflables para nadie mayor a tres años de edad.
  2. Monedas extranjeras como recuerdos u objetos de colección. 
  3. Playeras o gorras de equipos deportivos sólo porque visitaste una ciudad.
  4. Réplicas miniatura de la torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, el Taj Mahal o cualquier cosa que quedaría perfecta al fondo de un armario.
  5. Alcohol exótico que parece delicioso cuando estás en el país que lo fabrica, pero que no puede tomarse en cualquier otro lugar.
  6. Llaveros temáticos como estos de las pirámides de Egipto.
  7. Bolsas de sal, hierbas exóticas o alimentos extraños que tus amigos o familiares no sabran preparar.
  8. Arena y conchas marinas.
  9. Vestimenta tradicional o étnica a personas que no pertenecen a esa cultura.
  10. Objetos que no te gustaría usar o que no comprarías para tu propia casa.

 

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