POR JESSICA ROSALES

UNIMEDIOS/ SALTILLO, COAHUILA.- La libertad de expresión en México se encuentra en un estado precario, el periodismo se ha convertido en la actividad más peligrosa a ejercer, pues de acuerdo a las cifras de organismos nacionales e internacionales, del año 2000 a la fecha son más de 83 los asesinatos  20 desapariciones de trabajadores de los medios de comunicación y 39 atentados en contra de instalaciones.

Además de la violencia y la inseguridad, el reportero de a pie se enfrenta actualmente a la intolerancia, el reclamo y el rechazo social por ser el mensajero de la noticia, sobre todo en tiempos electorales.

No solo políticos, gobiernos o sectores los incriminan, actualmente algunas personas que se escudan tras objetivos de movimientos sociales, en un fanatismo más allá de la crítica, promueven la violencia y linchamiento contra quienes  a diario buscan la noticia por no estar de acuerdo con la información que publican.

Yesenia Ramírez reportera de Radio Zócalo Saltillo, comparte su pasión por el periodismo pero habla de la incomprensión que en ocasiones suele generarse en el ejercicio de esta profesión.

“Diariamente nos enfrentamos a importantes retos como reporteros, es trabajar de una manera muy responsable y ordenada, pero eso es un trabajo muy difícil,  considero que en la actualidad ser periodista es  una gran labor que depende de una gran entrega y una pasión hacia esta labor porque no cualquiera la realiza, no es sólo decir soy reportera, es difícil poder desempeñar un oficio como este”, señala.

“Yo soy muy apasionada, y eso nos provoca un cierto abandono a la familia, hay conferencias a las 10, 11 de la noche y aunque con temor tienes que ir, es muy difícil. Ahorita  se observa mucho el ataque hacia los medios de comunicación, no con esto me estoy excusando  ni quiero decir que seamos los mejores también tenemos errores como cualquier ser humano, pero es muy difícil e injusto, donde queda mi labor y el riesgo que tomamos para hacer la noticia”, añade.

Los reporteros, no sólo representan empresas y medios de comunicación; son madres, padres, esposos, hijos, hermanos que en comparación con otras actividades laborales, sacrifican gran parte de su tiempo por cumplir con su misión de informar, a cualquier hora y en cualquier sitio.

El reportero no tiene hora de entrada, de salida o día de descanso, pues la noticia no avisa de momento en que va a ocurrir, sin embargo, el no transmitirlo oportunamente podría tener consecuencias graves para una sociedad atenta a los hechos de su comunidad.

Lucia Pérez Paz, reportera comenta la importancia de la labor periodística para el desarrollo de la sociedad, “ni siquiera considero que sea un oficio o un trabajo, es un estilo de vida, porque tienes que estar dedicada al 100 por ciento, y digerir la información para que el receptor la pueda entender”.

“Y en general quienes están en el poder están acostumbrados a un cierto servilismo, entonces esa ideología que se tenía y que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo atrás nos impide hacer nuestro trabajo porque luego están acostumbrados a una atención determinada que no tienen por qué ofrecerles los reporteros”, dijo.

Lucía expresa que los periodistas no están para atender las necesidades de un poder sino de la gente, son la voz del pueblo, el periodista está obligado a transmitir las demandas y dar servicio a la comunidad, y en la medida en que se entienda eso, destaca, el trabajo podrá desarrollarse de una manera menos compleja.

Con más 30 años de experiencia, Hilda Fernández Corresponsal de El Universal define al periodista como el soldado de la pluma que pese a las vicisitudes tiene que afrontar situaciones para llegar a la información y transmitirla.

“La labor que nosotros realizamos es muy importante en todos los temas por la simple y sencilla razón de que alertas a la población en casos de desastres, le informas de los riesgos en inseguridad pública, aunque muchas veces te critican porque no saben lo que hay atrás de la noticia, es una labor que requiere de todo tu tiempo, nosotros no tenemos días para nosotros por estar atento a la noticia”, expone.

“Lo importante es que cumplimos con nuestra labor a pesar de las vicisitudes, como dicen ´llueve, truene o relampaguee´ siempre tenemos que pasar la noticia”, declara.

Saldo rojo, accidentes y reporteros caídos

La situación periodística se ha visto envuelta en una serie de sucesos en donde los periodistas se han convertido en la noticia. En Coahuila la violencia ha dejado saldo rojo en el gremio periodístico, sólo  en el último sexenio,  sumando cada día a más reporteros caídos, y otros que inevitablemente tienen que recurrir a la autocensura por su seguridad y la de sus familias.

En Julio del 2006 Rafael Ortiz reportero de Zócalo Monclova desapareció, las investigaciones de las autoridades no arrojaron ningún dato y a 6 años de eso, se desconoce su paradero.

El 26 de mayo del 2009 el reportero de Milenio Laguna, Eliseo Barrón fue sustraído de su vivienda y asesinado a sangre fría; El cuerpo de Barrón fue encontrado a las 09:00 horas flotando en el Canal de Sacramento ubicado en el ejido Valle de Eureka, cerca de Gómez Palacio, el cadáver presentaba huellas de violencia y varios impactos de bala.

El 8 de enero del 2010 dos reporteros del periódico Zócalo Saltillo fueron levantados por sujetos desconocidos Valentín Valdés Espinosa, fue localizado horas más tarde ejecutado frente  a un Motel con un cartel de advertencia en el pecho y con huellas de tortura.

El 18 de julio de ese mismo año, cuatro periodistas, tres de ellos de distintos medios de la región de La Laguna y otro enviado desde la capital del país, fueron secuestrados por un grupo del crimen organizado.

Los reporteros cubrían informativamente el motín de reos y las protestas de familiares en el Centro de Readaptación Social número 2, de Gómez Palacio, Durango.

En diciembre del 2008 se desplomó una avioneta en donde viajaban dos reporteros de TV Azteca, Antonio Moreno y Mercedes Aguilar, ambos sobrevivieron, aunque para la reportera significó un largo periodo de lucha.

La vida les ofreció una segunda oportunidad y pese a la experiencia, los compañeros reporteros continúan desarrollando el ejercicio periodístico, con la misma pasión y dedicación como el comienzo.

Pero  en el 2011 una explosión en el ejido de Celemania del municipio de Nadadores alcanzó a 3 reporteros que no pudieron salvar sus vidas, se habían trasladado a la comunidad por la noche para dar cobertura informativa al choque de un camión cargado con químicos.

Mientras cumplían con su deber, el camión explotó lo que le ocasionó la muerte de los tres, así como a socorristas, en total alrededor de 28 personas que se encontraban en las cercanías.

En memoria de quienes se han ido y por quienes se mantienen de pie, cada 7 de junio se conmemora en México el día de la libertad de expresión en reconocimiento de la labor informativa.

Con imágenes de Raymundo Bazaldúa

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