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Con permiso

Con Permiso

Por Julián Parra Ibarra

Hace unas semanas y como parte de su discurso con motivo de su quinto año de gobierno, el presidente Felipe Calderón hizo referencia a la presencia del narco en las elecciones en Michoacán donde, según su decir, “el crimen amenazó y bajó de la candidatura a 50 candidatos, más o menos, de todos: del PRI, del PAN y del PRD. Les dijeron: ‘O te alineas con nosotros o te desaparecemos’. Y renunciaron”.

Es un problema grave, dijo Calderón, en relación con la probable injerencia del crimen organizado de Michoacán, aunque descartó que haya particularizado para ejemplificar con su estado natal, por el hecho de que haya participado como candidata a la gubernatura su hermana Luisa María. “Esto no es una cosa personal ni partidista”.

Según el Presidente, la presencia de grupos criminales en los procesos electorales como en Michoacán, debe ser rechazada por todos, habida cuenta que ese no es un asunto personal ni partidista, ni de una candidata,“haya sido mi hermana o no, no es ni siquiera el resultado de la elección”, afirmó.

Y, en efecto, este es un tema gravísimo, sobre todo porque enfrente, a la vuelta de la esquina, tenemos la elección presidencial, proceso que por primera vez en la historia de este país, enfrenta  en serio la amenaza de que detrás de algunas candidaturas puedan inmiscuirse grupos de la delincuencia organizada y, ciertamente, eso significa una seria amenaza para nuestra incipiente democracia.

También coincido con el Presidente en el hecho de que la presencia de grupos criminales en los procesos electorales debe ser rechazada por todos, gobernantes, políticos, partidos, empresarios, intelectuales, activistas, estudiantes, amas de casa, periodistas. Todos, somos todos, pues. Este alerta es para todos los mexicanos bien nacidos. Todos debemos cerrarle el paso a este tipo de amenaza, so pena de que el de nuestro país se convierta en un narco gobierno.

Sin embargo, como todos los problemas de esta magnitud, no nacen en un instante, no aparecen por arte de magia en un segundo o nos los transfieren por osmosis de otras latitudes, no. Este tipo de gérmenes se van incubando y desarrollando en nuestras sociedades de manera paulatina, van creciendo lentamente, y como siempre sucede, no son hierbas silvestres que crezcan por sí solas, requieren de cuidado, de atención, de cuidado, de protección.

El permiso para que estos grupos  se fueran asentando en el terreno político y empezaran a tener injerencia en los procesos electorales –al menos es la que más cercana he percibido-, se empezó a tener durante el 2010 cuando, entre otras, se renovó la gubernatura. Durante la jornada electoral del 4 de julio de ese año, se probó y comprobó que hubo irregularidades graves, entre ellas robo de urnas y disparos de armas de fuego por parte de grupos encapuchados y armados.

Pese a reconocer la existencia de esas irregularidades, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ratificaron el triunfo de Jorge Herrera Caldera, porque, según su consideración “no fueron hechos generalizados que fueran determinantes para la anulación de la elección”.

Durante la emisión de la resolución, los magistrados no solamente  reconocieron, sino que hasta rechazaron la violencia que se registró en el estado de Durango durante la jornada electoral del 4 de julio de 2010. Incluso la magistrada Carmen Alanís, encargada de resolver las impugnaciones presentadas en ese proceso dijo durante la presentación del fallo que si bien no se encontró que el robo de urnas y el disparo de arma de fuego fueran causales para anular la elección, eso no significaba “que la institución tolera las violaciones constitucionales”.

Diferentes actores políticos de la entidad consideraron –y en alguna ocasión lo consigné en este mismo espacio- que el fallo emitido por el TEPJF sentaría un precedente negativo, porque el mensaje enviado a los partidos y a los políticos en el futuro, era pues que en las elecciones se ‘valía de todo’. Dije entonces que era una señal peligrosa porque se avecinaban en 2011 elecciones tan importantes como las del estado de México, Coahuila y Michoacán, además de la presidencial de 2012.

Actores políticos consideraron que el mensaje enviado era terriblemente negativo y peligroso, porque con la resolución del TEPJF, prácticamente estaban dando el banderazo del permiso para emplear cualquier tipo de argucias en las siguientes elecciones, incluyendo la presencia de grupos armados, encapuchados, los disparos de arma de grueso calibre, el uso de la violencia y el robo de urnas, al fin que no iba a pasar nada.

Quizá quienes debieron haber prendido los focos rojos no lo lograron descifrar el mensaje, pero otros sí recibieron con agrado el permiso de entrar libremente al terreno de lo electoral. Por eso aunque no deja de preocuparme ni de parecerme gravísimo lo que dijo el Presidente, no me sorprende nada porque con Durango se inició la permisibilidad por parte de las autoridades de este país.

Y no sólo eso, sino que cuando la Oposición llevó hasta la última instancia el asunto de la elección en Durango, del centro, del mismo partido al que pertenece el Presidente, les hicieron un llamado seco, contundente e irrebatible: “Ya no le muevan, el asunto de Durango ya está negociado acá en la Ciudad de México”.

El caso de Durango, su resolución y hasta el veredicto partidista, por supuesto que fueron del total y amplio conocimiento de Felipe Calderón Hinojosa, quizá por ello el día que pronunció su mensaje con motivo de su quinto año de gobierno, lo afirmó con una seguridad a prueba de balas.

Quizá lo dijo con un añejo conocimiento de causa, pero entonces no debió haberlo planteado como si estuviera sorprendido de que eso estuviera pasando. Para él, el tema no era ni le es nuevo. Es algo de lo que desde hace un buen tiempo está enterado. Michoacán no es el primer estado donde estos grupos han operado políticamente el día de las elecciones.

En Durango tuvieron la oportunidad de cerrarles el paso, y por cuestiones políticas negociaron la elección, aunque con ello hayan extendido y por escrito, un permiso del que hoy se asustan que exista, y el que –ahora sí debemos entrarle todos, como con el tema de la ‘guerra’-, para intentar revocarlo.

No es concebible, primero crean al ‘Coco’ y luego se asustan con él.

jparrai@yahoo.com.mx

julianparra@coahuiltecamedios.com

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