Por Víctor S. Peña

Quienes sostienen que queda aún un largo camino por recorrer en esto de la transición de la Presidencia de la República, señalaran como fuera de tiempo la invitación que, hace unos días, hizo el político Manlio Fabio Beltrones en el sentido de que debían discutirse las propuestas de Peña Nieto.

Fuera de tiempo, dirán, y con toda la intención de desviar el debate nacional que podría (y, quizás, debiera) centrarse en los mecanismos clientelares previos a la elección. Hay, sin embargo, espacio y voces suficientes para que ambos asuntos se lleven de la mano.

Sobre la invitación hecha, Beltrones particularmente señaló como propicio iniciar el debate sobre las propuestas del candidato PRI/Verde respecto de la fiscalización, la transparencia y la rendición de cuentas. En breves brochazos, van unos comentarios.

De acuerdo con la sistematización (y evaluación) que hizo el Centro de Estudios Espinoza Yglesias,  en estas materias, las propuestas pueden resumirse en tres apartados: 1) Crear una Comisión Nacional Anticorrupción; 2) Hacer pública la relación de bienes del Presidente de la República y de todos los mandos superiores del Gobierno Federal; 3) Gobierno eficaz que ofrezca certidumbre y resultados a la población.

En primera impresión, al menos las primeras dos (la tercera parece más un asunto de discurso), parecen atractivas. Sin embargo, más que centrarnos en los qués, la discusión debería ir tomando tela de los cómos.

Y es que en los temas de transparencia y rendición de cuentas (así como en el combate a la corrupción, como otra forma de ver la misma moneda), es importante irse con cuidado porque quedarnos en el qué (crear una Comisión Nacional) puede no ser suficiente y, en términos de legitimidad en el ejercicio, incluso más costoso.

En los detalles, se dice, está el demonio.  De nada sirve, por ejemplo, un sistema de publicidad de los bienes del Presidente si no hay mecanismos suficientes para confiar que lo que ahí se diga se apega a la realidad… o sin mecanismos para saber si los bienes que ahora tienen pueden justificarse dentro de la legalidad a lo largo de su vida profesional.

Es oportuno voltear la mirada a experiencias como las peruanas. Allá, mientras por acá se ponía énfasis en el tema de la transparencia, se lograron avances sin comparación en el combate a la corrupción. En este país andino, los primeros años de la década pasada la ocuparon haciendo funcionar un sistema judicial especializado en el tema con resultados sobresalientes. Después el tema dejó sus primeros lugares en la agenda, se crearon organizaciones alternativas (entre ellas, una Comisión Nacional) y todo se vino al traste. Al final del escrito comparto una liga con un estudio que realicé al respecto y que con gusto comparto.

Hay, en otros lados, muchos ejemplos donde es evidente que hacer una nueva ley o crear organizaciones exclusivas no es suficiente. Por eso, insisto, la atención debe centrarse en los cómos y no tanto en los qués.

Y para entrarle a los cómos, definitivamente debe iniciarse el debate.

Información en la red de redes

  • El Centro de Estudios Espinosa Yglesias desarrolló un portal donde se articulan las propuestas de los candidatos. Esta es la página de este interesante Centro http://www.ceey.org.mx/
  • Y aquí puede consultarse las propuestas específicas en el tema de transparencia y rendición de cuentas http://bit.ly/MKnMHy
  • Aprovecho y comparto un estudio que realicé en el Perú como investigador visitante de la Universidad San Martín de Porres, sobre la experiencia de una década en aquél país sobre diferentes mecanismos anticorrupción http://bit.ly/MKnY9L

Para estar en contacto,

@victorspena

www.victorspena.com